WASHINGTON (Reuters) – La Corte Suprema de Estados Unidos, que desde hace siete años evita tratar los principales casos sobre armas, se negó el lunes a escuchar una apelación a la prohibición a la venta de armas de asalto en el estado de Maryland, sancionada en 2013 tras una masacre escolar en Connecticut.

La corte descartó el caso presentado por varios residentes de Maryland, comerciantes de armas de fuego y la delegación local de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus iniciales en inglés), quienes argumentaron que la prohibición violaba su derecho a tener y llevar armas garantizado en la Constitución.

Los jueces eludieron así sumergirse en el turbulento debate nacional sobre la posibilidad de que la gente pueda comprar y tener en su poder armamento militar.

El caso se centró en armas cuya presencia ha sido recurrentes en diversos tiroteos masivos ocurridos los últimos años en Estados Unidos. Los rifles de asalto son populares entre los entusiastas de las armas.

Esos ataques incluyen el del 5 de noviembre a una iglesia de Texas en que murieron 26 personas, el del 1 de octubre a un concierto en Las Vegas donde fallecieron 58, y la masacre de 2012 en la escuela Sandy Hook en Connecticut, en que perdieron la vida 20 niños y seis adultos y que impulsó la ley que rige en Maryland.

Previamente, una corte de apelaciones había señalado en un fallo dividido que no tenía atribuciones para extender la protección constitucional a poseer armas a las “armas de guerra”. La ley de Maryland prohíbe las “armas largas de asalto”, en su mayoría rifles semiautomáticos como el AR-15 y el AK-47, así como los cargadores de gran capacidad.Respaldados por el influyente grupo de presión de la NRA, los demandantes argumentaron que los fusiles semiautomáticos son de uso común y que no deberían estar prohibidos para los ciudadanos.