Redacción BLes – La Corte Suprema de los Estados Unidos falló en contra de una demanda presentada por un grupo progresista en conjunto con el estado de Nueva York que buscaban bloquear una orden de Trump para evitar que los inmigrantes ilegales sean contados en el censo nacional.

En julio de 2020, el presidente firmó un memorando en el que solicita que “a los efectos de la redistribución de los representantes [del Congreso] tras el censo de 2020, la política de los Estados Unidos consiste en excluir de la base de distribución a los extranjeros que no estén en situación de inmigración legal según la Ley de inmigración y nacionalidad”.

Además explica que “muchos de estos extranjeros entraron en el país ilegalmente en primer lugar.  El aumento de la representación en el Congreso basado en la presencia de extranjeros que no tienen un estatus de inmigración legal también crearía incentivos perversos que fomentarán las violaciones de la ley federal.”

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y el estado de Nueva York demandaron a la Administración de Trump buscando revertir dicha medida y luego de la primera instancia de apelación, el caso llegó a la Corte Suprema que decidió desestimar la demanda con una votación de 6-3 a favor.

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En síntesis, la opinión de los 6 jueces a favor de desestimar la demanda explica que es difícil saber cuántos inmigrantes ilegales formarían parte del censo y qué impacto tendrían estos en la representación del Congreso.

Según Breitbart estados como Alabama, Arkansas, Georgia, Idaho, Indiana, Iowa, Kentucky, Luisiana, Mississippi, Missouri, Carolina del Norte, Oklahoma, Carolina del Sur, Tennessee, Utah y Virginia Occidental perderán escaños en el Congreso si la población de inmigrantes ilegales se incluye en el reparto del Congreso.

En la vereda opuesta están los estados manejados por demócratas con claras políticas de izquierda como California, Oregón, Colorado, Vermont, Illinois que han creado las llamadas ciudades santuarios donde protegen a los inmigrantes ilegales de no ser deportados aun cuando entre ellos hay gran cantidad de criminales que cometen crímenes contra ciudadanos estadounidenses.

Trump advierte en su memorando sobre estas prácticas ilegales: “Los Estados que adopten políticas que alienten a los extranjeros ilegales a entrar en este país y que obstaculicen los esfuerzos federales por hacer cumplir las leyes de inmigración aprobadas por el Congreso no deben ser recompensados con una mayor representación en la Cámara de Representantes”.

Hoy en día, se estima que hay entre 11 y 22 millones de extranjeros ilegales viviendo en los EE. UU. El censo estima que, en base a los niveles actuales de inmigración legal e ilegal, para el 2060 aproximadamente uno de cada seis residentes habrá nacido fuera del país.

Álvaro Colombres Garmendia – BLes