Redacción BLes- El Wall Street Journal publicó una nota el lunes 4 de enero pasado donde reporta que representantes del régimen comunista de Corea del Norte en Europa visitaron varias embajadas haciendo preguntas sobre cómo conseguir dosis de las vacunas contra el virus PCCh, a pesar, supuestamente, que el misterioso país no registra infectados.

Según información provista por Gavi una coalición de la OMS cuya meta es coordinar la colaboración mundial para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a las pruebas, tratamientos y vacunas de COVID-19 para países en desarrollo, Corea del Norte presentó su solicitud para recibir la vacuna contra el virus PCCh.

Actualmente, existen dos vacunas aprobadas por el ente regulador estadounidense, Pfizer y Moderna, además de la del laboratorio británico AstraZeneca. China y Rusia también desarrollaron una vacuna experimental que algunos países sudamericanos como Argentina han comprado.

El dato curioso es que el régimen de Pyongyang haya decidido preguntar a países europeos por la vacuna, cuando su mejor aliado, el Partido Comunista Chino y país vecino, supuestamente ha desarrollado una vacuna contra el virus chino.

Según Breitbart, los medios estatales norcoreanos, la única fuente de noticias legales del país, anunciaron el lunes que las autoridades pronto “intensificarán el trabajo de emergencia anti epidémico a medida que el número de personas infectadas crece en todo el mundo en invierno”.

Sin embargo, las autoridades comunistas no hicieron ninguna mención de que haya casos de coronavirus dentro de las fronteras de Corea del Norte.

Si bien el dictador Kim Jong-un cerró rápidamente sus fronteras con China, el epicentro de la pandemia, resulta difícil creer que no existan casos en el país, dado que sus otros vecinos, Corea del Sur y Rusia también tuvieron brotes importantes del virus PCCh.

Típicamente, las autoridades del misterioso país comunista montaron una buena cantidad de imágenes difundidas por TV de operativos desinfectando “cielo y tierra” y declarando que el gobierno ha “intensificado” su trabajo “anti pandémico”. Además, igual que su par comunista chino, “construyeron” un hospital moderno “para la gente” en un tiempo récord que podría decirse es risible.  

“En un momento en que el mundo se veía arrastrado desesperadamente a una catástrofe de crisis pandémica, en la República Popular Democrática de Corea iniciamos la construcción del Hospital General de Pyongyang como una moderna instalación de servicios médicos para el pueblo y su construcción se impulsa ahora dinámicamente en su etapa final”, se jactó Kim Song, embajador norcoreano.

Uno de los desafíos que enfrenta la empobrecida Corea del Norte, al no tener permitido comerciar debido a las sanciones internacionales impuestas por su creciente actividad nuclear, es que dado el caso de que la ayuda humanitaria llegara al país, la falta de tecnología e instalaciones haría muy difícil desplegar un operativo con éxito en poco tiempo.

Sumado a eso, abrir las fronteras a la ayuda internacional sería el equivalente a un suicidio para el dictador Kim Jong-un que, siguiendo la tradición de su abuelo y padre, han logrado esconder del resto del mundo, la verdadera situación de la gente y el país.

Cuando una funcionaria del gobierno de Corea del Sur dijo que le resultaba “difícil de creer” que el país vecino no tuviera contagios, en la respuesta bélica de los norcoreanos se entrevé la inseguridad y temor de las autoridades lo cual quizás indique que la situación de sus habitantes sea realmente terrible.

“Se puede ver por los comentarios imprudentes que hizo, sin ninguna consideración de las consecuencias, que está demasiado ansiosa por enfriar aún más las relaciones congeladas entre el norte y el sur de Corea”, dijo Kim Yo-jong, la hermana de Kim Jong-un, en una declaración pública en respuesta a la Ministra de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Kang Kyung-wha, en diciembre, prometiendo que Seúl “pagaría caro” por sus palabras.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com