Redacción BLes – La tasa de contagio y transmisibilidad del virus PCCh de los niños se sabe que es ínfima y por el contrario los problemas que manifiestan bajo encierro en sus casas son cada vez más graves, sumado al deterioro en la calidad de su educación. Sin embargo, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio, utilizando los argumentos del Dr. Fauci, decidieron mantener cerrados los centros educativos solo por razones políticas y buscar enfrentar al presidente Trump

Cuando a principios de años los rumores decían que se vendría una plaga grave, el Dr. Anthony Fauci, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, recomendó en marzo que las escuelas cerraran sus puertas. De Blasio obedeció y anunció que por tiempo indeterminado, 1,1 millones de estudiantes en Nueva York tendrían que encerrarse a estudiar en sus casas, tal como reportó el The Federal List.

Los establecimientos privados y los niños pertenecientes a los sectores de mejor pasar económico, pudieron adaptar su educación en un sistema de encierro y en línea. Sin embargo el sistema trajo muchos inconvenientes, tanto por los problemas asociados a la sociabilización de los chicos, que nunca podrá ser reemplazada por una computadora, como por la cuestión académica, que su calidad se vio fuertemente afectada. 

Pero peor aún, aquellos sectores de la sociedad más relegados, sin buenas conexiones a Internet, o sin computadoras suficientes para todos los miembros de la familia, la educación directamente se cortó. 

Luego del golpe sufrido en Europa durante febrero y marzo por el virus del PCCh, llegaron las primeras estadísticas desde allá que aseguraban que las tasas de contagio y propagación del virus entre los niños era realmente baja. 

A finales de mayo, Europa anunció la reapertura de aulas en por lo menos 22 países. En ninguno de estos países se verificaron brotes escolares luego de la reapertura.

Desde ese momento comenzó una guerra entre la administración Trump y los políticos izquierdistas demócratas aliados a los medios de comunicación hegemónicos, en la que el presidente Trump y su círculo lucharon constantemente por una reapertura urgente de las escuelas, pero debieron chocar contra la resistencia que continuaba promoviendo el encierro y el bloqueo educativo sin argumento científico. 

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En agosto, los CDC publicaron cifras que mostraban que los jóvenes estaban considerando el suicidio en tasas preocupantemente altas. En septiembre, Fauci continuaba afirmando que las escuelas debían permanecer cerradas y De Blasio pospuso el día de la apertura hasta el 21 de septiembre. A De Blasio pareció no importarle que al 18 de noviembre, según los CDC, tan solo 123 menores de 18 años habían muerto a causa del virus del PCCh.

En Nueva York, luego de haber negociado con el sindicato de maestros, finalmente se acordó reabrir, pero bajo la condición de que si los casos de positividad declarados en toda la ciudad llegaban al tres por ciento, las escuelas cerrarían de nuevo.

El 18 de noviembre, sucedió ese escenario exacto y las escuelas cerraron nuevamente. 

Ahora bien, es cierto que la tasa de contagio declarada (que también fue puesta en duda en reiteradas ocasiones) llegó al 3%, los datos del propio gobierno de Nueva York también afirman que las tasas de positividad dentro de las escuelas, es de solo 0,28 por ciento en toda la ciudad.

Teniendo en cuenta este dato clave, cabe preguntarse ¿Por qué De Blasio optó por cerrar las escuelas de todos modos? Algunos aseguran que la decisión es para proteger al personal docente. Ahora bien, según los CDC, los que tienen entre 20 y 49 años, la mayoría de los que caminan por los pasillos de la escuela, tienen una tasa de mortalidad por infección del 0,0002 por ciento. ¿Entonces, cuál es el motivo?

No hay dudas que la negativa a reabrir las escuelas por parte del alcalde de Nueva York no tiene otra razón de ser, que contradecir al presidente Trump e intentar exponerlo como el supuesto responsable de todos los males que aquejan al país por culpa del virus del PCCh, entre ellos, la educación. 

El virus del PCCh debería ser la menor de nuestras preocupaciones cuando consideramos los efectos psicológicos y emocionales que estos cierres de escuelas y decisiones imprudentes tienen en nuestros hijos: el aumento en el abuso infantil, el aumento en el consumo de drogas, las tasas de suicidio, solo por nombrar algunos. Nuestros hijos están sufriendo y no es por culpa del virus, es por culpa de políticos y científicos irresponsables, que ponen sus intereses por delante del pueblo. 

Andrés Vacca – BLes

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