El pasado miércoles un tigre murió de una hemorragia interna tras recibir un disparo para que liberara a un hombre que atacó en un zoológico de la Florida causándole graves heridas después de que este intentó acariciarlo o alimentarlo.

De acuerdo a la necropsia revelada este martes el resultado de la necropsia, una bala entró por el hombro izquierdo de Eko, un tigre de Malasia de ocho años de edad, atravesó la pared torácica e ingresó en los vasos mayores en la base del corazón, lo que “provocó una hemorragia interna significativa en el tórax y el pericardio”, recoge El Nuevo Herald.

La veterinaria del personal del zoológico de Naples, en el suroeste de la Florida aseguró que “la gravedad de las laceraciones indican que murió rápidamente”.

El hecho ocurrió el 29 de diciembre después de que el zoológico cerró al público y el empleado de una empresa de limpieza, River Rosenquist, ingresó a una zona no autorizada y el felino atrapó su abrazo y lo arrastró hacia la cerca de su recinto.

Rosenquist, de 26 años, logró llamar al servicio de emergencia 911 para solicitar ayuda y la perturbadora llamada fue divulgada por las autoridades, así como un video grabado por la cámara corporal de un policía que acudió a la escena y se vio obligado a disparar al tigre.

“Ayúdame, por favor. Estoy en el zoológico de Naples. Estoy siendo atacado por un tigre, por favor, por favor … por favor, por favor, ayúdeme “, dijo Rosenquist mientras se escuchan sus alaridos.

El tigre malayo o tigre de Malasia, es el emblema del país y es una subespecie de tigre que sólo se encuentra en algunas áreas de la península de Malaca, en Malasia y Tailandia.

De acuerdo a el portal web de World Wild Life los felinos corren el riesgo de extinguirse en los próximos dos o tres años, según el Dr. Mark Rayan Darmaraj de WWF-Malasia. Se estima que actualmente en Malasia quedan menos de 200 tigres en estado silvestre y que la caza furtiva es la mayor amenaza para su supervivencia. Debido a la demanda de partes del cuerpo de los tigres para su uso en la medicina tradicional china, el número de cazadores ilegales indochinos ha aumentado en los últimos años, quienes atrapan grandes mamíferos en exceso y, de no ser controlados, pueden hacer que poblaciones enteras desaparezcan.

Los tigres de Malasia solo pueden salvarse implementando más acciones para combatir la caza furtiva y el tráfico ilegal de vida silvestre. Esto requiere más personal, una mejor coordinación entre las agencias gubernamentales, la aplicación más estricta de la ley y sanciones para los delincuentes.

Andrea Rausseo — miamidiario.com

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