Redacción BLes- Legisladores del Senado y de la Cámara de Representantes de EE. UU. se unen para cobrar al Partido comunista de China (PCCh) una deuda por 1.6 billones de dólares contraída en 1912.

De acuerdo con el derecho internacional el PCCh quedaría excluido del mercado internacional hasta que pague esta deuda, según  informó Fox News el 19 de agosto. La deuda no prescribe y los gobiernos sucesivos tienen la obligación de pagarla. Una deuda similar fue pagada por el exlíder chino Li Xiannian, quien acordó con la primera ministra británica Margaret Thatcher pagar alrededor de 31 millones de dólares en 1987.

Al pagar a algunos tenedores de bonos y no a otros, el PCCh queda en mora selectiva de la deuda, de acuerdo con Moody’s,Standard & Poors y Fitch, empresas especializadas en riesgo de bonos.

“Ya no podemos quedarnos quietos y permitir que China incumpla sus obligaciones con nuestra nación bajo el derecho internacional”, declaró el representante Mark Green, republicano de Tennessee, quien presentó ante la Cámara de Representantes una resolución para exigir el pago. 

Pocos días antes, la senadora Martha McSally, republicana de Arizona, apoyada por la senadora Marsha Blackburn, republicana de Tennessee, había presentado una resolución similar ante el Senado. 

La deuda contraída por el gobierno chino de esa época afecta a 20.000 familias estadounidenses de 46 estados.

“Eso es lo que el pueblo americano espera. Eso es lo que quiere”, dijo refiriéndose al pago  la Presidente de la Fundación Americana de Tenedores de Bonos, Jonna Bianco, quien tiene el poder notarial otorgado por el 95% de los tenedores de bonos.

“Entre 1900 y 1940, China emitió millones de dólares en deuda soberana a Estados Unidos, y luego incumplió su obligación”, explicó Green, según Fox News. 

Esta demora en el pago de la obligación del PCCh contrasta con el abono de 72 millones de dólares diarios que le hace Estados Unidos por los intereses sobre la deuda que tiene con aquel. 

Aunque las resoluciones presentadas por los congresistas no tienen fuerza de ley, aportan al presidente estadounidense Donald Trump más instrumentos de presión sobre Beijing.

José Hermosa – BLes.com