Redacción BLes – El juicio político al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por [supuestamente] haber tratado de utilizar su posición para forzar a un gobierno extranjero a ayudarle a ganar las elecciones, ha puesto el foco mediático y político sobre Ucrania y lo cierto es que la colusión parece apuntar en otra dirección, algo más hacia la izquierda. 

Cuando el presidente Trump hizo público que había tenido una conversación telefónica con el recién elegido presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la que habían hablado sobre cómo atajar la corrupción endémica que existe en el país, una tormenta política y mediática se desató casi de inmediato. 

Los líderes demócratas se lanzaron a acusar a Trump de presionar a Ucrania y pronto se ‘reveló’ que había un agente del servicio secreto que había oído la llamada y que estaba dispuesto a acusar el presidente de conducta inapropiada. 

El presidente Trump hizo pública la transcripción de la llamada, que despejaba cualquier sombra de duda sobre que no había habido ningún Quid Pro Quo [pedir una cosa a cambio de otra], pero la bestia ya estaba fuera del corral. 

La portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció septiembre que los demócratas iban a iniciar el proceso de destitución del presidente Trump y el presidente del Comité de Inteligencia de la cámara, el demócrata Adam Schiff, comenzó una serie de audiencias secretas, a puerta cerrada, sin que el abogado del presidente pudiera estar presente y sin que los republicanos del comité pudieran llamar sus propios testigos.

Para el abogado del presidente, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, todo este movimiento mediático y político tiene un único fin: ocultar la verdadera colusión con Ucrania, la de Joe Biden y Hillary Clinton. 

“Y de lo que estoy hablando es de la colusión ucraniana, que fue grande, significativa y comprobada con Hillary Clinton, con el Comité Nacional Demócrata, con una mujer llamada Chalupa, con el embajador, con un agente del FBI que ahora ha sido contratado por George Soros, quien estaba financiando gran parte de ella”, aseguró Giuliani durante una entrevista con Fox News en septiembre.

Y es que Joe Biden, no solo presionó al ejecutivo ucraniano mientras era vicepresidente bajo Barack Obama para que se despidiera al fiscal general que investigaba la empresa que había contratado a su hijo Hunter por un sueldo millonario, es que presumía públicamente de haberlo hecho. 

“El nuevo fiscal retiró el caso, no sólo sobre el hijo de Biden y la compañía corrupta para la que trabaja el hijo de Biden, Burisma. Eso se hizo como una cuestión de registro en octubre de 2016, después de que el tipo se emborrachó”, dijo Giuliani.

“También abandonó el caso de la compañía de George Soros llamada AntAC. AntAC es la empresa donde hay pruebas documentales de que estaban produciendo información falsa sobre Trump, sobre Biden”, añadió. 

Y hay más. 

Una investigación del medio Politico reveló en 2017 que funcionarios del gobierno ucraniano ayudaron a Hillary Clinton a socavar la imagen pública del presidente Trump. 

Estos funcionarios difundieron documentos que implicaban a un importante ayudante de Trump, Paul Manafort, en casos corrupción y sugirieron que estaban investigando el asunto, sin embargo, todas estas acusaciones se abandonaron tras las elecciones.

“Un operativo ucraniano-estadounidense que consultaba para el Comité Nacional Demócrata se reunió con altos funcionarios de la Embajada de Ucrania en Washington en un esfuerzo por exponer los lazos entre Trump, el principal asistente de campaña Paul Manafort y Rusia, según personas con conocimiento directo de la situación”, desveló Político.

“Los esfuerzos de Ucrania tuvieron un impacto en la carrera [presidencial], ayudando a forzar la renuncia de Manafort y avanzando la narrativa de que la campaña de Trump estaba profundamente conectada con el enemigo de Ucrania al este, Rusia. Pero estaban mucho menos concertadas o dirigidas centralmente que el presunto pirateo y difusión de correos electrónicos demócratas por parte de Rusia].

Según pudo averiguar Político, Alexandra Chalupa, una veterana abogada de origen ucraniano, buscó información para dañar la campaña de Trump después de que los informes de los medios especularan que Paul Manafort tenía vínculos con Rusia.

“Ella [Chalupa] dijo que, cuando la improbable campaña presidencial de Trump comenzó a surgir a finales de 2015, comenzó a centrarse más en la investigación y la amplió para incluir también los lazos de Trump con Rusia. De vez en cuando compartió sus hallazgos con funcionarios del DNC y la campaña de Clinton” reportó Politico que habló con la abogada.

Un funcionario ucraniano, Andrii Telizhenko le dijo a Político:

“Coordinaban una investigación con el equipo de Hillary sobre Paul Manafort con Alexandra Chalupa”.

Telizhenko dijo que Chalupa les dijo a él y a Shulyar que “si podemos obtener suficiente información sobre Paul [Manafort] o la participación de Trump en Rusia, podría haber una audiencia en el Congreso en septiembre”.

Y esta sí parece una colusión en toda regla, utilizar funcionarios de un país extranjero para que busquen y encuentren información comprometedora suficiente sobre el asesor de un candidato presidencial como para que tuviera que abrirse una investigación en el Congreso justo en medio de la campaña electoral, a pesar del clamoroso silencio mediático y demócrata sobre el tema.

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Temas: Categorías: América EE. UU.

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