En siglo y medio, ningún presidente en ejercicio mejoró sus resultados tras cuatro años en la Casa Blanca y no fue reelegido.

Se acerca el primer 4 de Julio con Joe Biden en la Casa Blanca. O en Delaware. El primer Día de la Independencia de los Estados Unidos con el demócrata en la Presidencia, que no en el poder. Ocho meses y un día después del 3 de noviembre, con las irregularidades alrededor de las elecciones tan abrumadoras, por numerosas y flagrantes, y la búsqueda de la verdad tan lenta y discreta como el primer día. La minuciosa auditoría oficial en Arizona, en la que se revisan una a una más de dos millones de papeletas, sigue en marcha a pesar de las trabas. Y puede ser la primera de muchas.

A estas alturas, es más obvia la posición de los grandes grupos mediáticos y las empresas tecnológicas, por pertinaz e implacable. Más profundo, el abismo entre la batalla legal, es decir de hechos y democrática, y la batalla de percepción, es decir contra los hechos y la democracia, a través de la asfixiante imposición de una narrativa visiblemente alejada de la realidad.

Hechos consumados: Biden obtuvo más votos que ningún otro candidato en la historia, a pesar de la mínima ilusión generada. Gracias al odio a su rival, sostiene el mensaje oficial, insuflado por los mismos que pronto intentarán volver a poner y quitar inquilinos de la Casa Blanca. Frente a una nación que llevó a Donald Trump a mejorar sus resultados como ningún otro presidente en ejercicio. Dice la historia que el amor mueve más que el odio. En el caso de las elecciones americanas, dice también otras cosas que no se cumplieron en 2020 de manera cuando menos llamativa.

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1. En siglo y medio, ningún presidente en ejercicio mejoró sus resultados tras cuatro años en la Casa Blanca y no fue reelegido

La campaña electoral estuvo marcada, de un lado, por una movilización en torno a Trump incomparable en la historia reciente de los Estados Unidos. Cinco mítines al día, desde Florida hasta Wisconsin, siempre ante decenas de miles de personas en cada auditorio y fuera de ellos. Y, de otro, por actos con apenas docenas de participantes y una repercusión mediática abrumadora, durante los que Biden mostró en demasiadas ocasiones un estado mental cuando menos mejorable.

En paralelo, los grandes grupos mediáticos y las empresas tecnológicas, dedicados incansablemente a minimizar el impacto del primero y revertir la insignificancia del segundo que, después de 47 años en Washington, era promocionado como la nueva esperanza de la política estadounidense, con tanto éxito que en las elecciones ha superado los 80 millones de votos, casi todos por correo. El candidato más votado de la historia tras mítines sin participantes y eventos con una audiencia irrisoria en las redes sociales. 10 millones por encima de Obama cuando, más que de político, tenía aura de estrella de Hollywood, aunque peor que él en casi todas partes, salvo en los estados bisagra. 15 millones sobre Hillary Clinton.

Por su parte, Trump obtuvo 12 millones de votos más que en 2016 —Obama perdió cinco millones en cuatro años—, casi todos en persona. Un 20% más, con medios de comunicación y empresas tecnológicas nada partidarias. En siglo y medio, ningún presidente en ejercicio mejoró sus resultados tras cuatro años en la Casa Blanca sin ser reelegido

2. Biden perdió en la mayoría de los condados en los que siempre tiene más votos el ganador de las elecciones

Durante décadas, dos de los 50 estados la Unión votaron de manera infalible al ganador definitivo de las elecciones. El candidato que llegaba a la Casa Blanca siempre vencía en ellos. A pesar de ello, Biden es el primer presidente en 60 años que pedió en Ohio y Florida. Algo que estadísticamente podría pasar incluso en los comicios más limpios.

A nivel de condado su victoria fue aún más llamativa. Perdió en casi todos aquellos lugares que, como Florida y Ohio, siempre eligen a quien acaba siendo el presidente. 19 condados de los Estados Unidos presentaban registros de votación casi perfectos en los últimos 40 años. De ellos, Trump se impuso en todos, excepto en Clallam, en el estado de Washington, donde Biden se impuso por tres puntos, mientras que el margen de victoria del republicano en los otros 18 fue superior al 16 %. Si se amplía el espectro, son 58 los condados que eligieron correctamente al presidente desde 2000. De ellos, Trump venció en 51, por una diferencia media de 15 puntos, mientras que los otros siete fueron para Biden por alrededor de cuatro puntos.

3. Biden obtuvo peores resultados que Clinton en las grandes ciudades, con algunas excepciones muy concretas

Un vistazo a cualquier mapa de los resultados electorales por condados muestra que el voto demócrata fue eminentemente urbano. Algo habitual. Sin embargo, a pesar de obtener alrededor de 10 millones de votos más que Obama en 2008, cuando vivía su máximo apogeo, y 15 más que Hillary Clinton en 2016, Biden recibió menos apoyo que la antigua primera dama en todas las grandes áreas metropolitanas de los Estados Unidos, salvo Milwaukee, Detroit, Atlanta y Filadelfia. Es decir, en las ciudades más pobladas, todas ellas con alcalde demócrata, de Wisconsin, Míchigan, Georgia y Pensilvania, los estados en los que siguen sin ser resueltas las irregularidades más evidentes.

4. El Partido Demócrata empeoró sus resultados en todas las circunscripciones en disputa

Según la prensa y las redes sociales, Donald Trump ha sido el único presidente en ejercicio en la historia de los Estados Unidos que pierde su reelección mientras que su propio partido aumenta su número de escaños en la Cámara de Representantes. De las 27 circunscripciones en las que era más difícil predecir el ganador, los republicanos se hicieron con las 27. A nivel estatal, los demócratas no lograron ganar el control de ningún parlamento, mientras que los republicanos vencieron tanto la Cámara como el Senado en Nuevo Hampshire y aumentaron su dominio en las cámaras estatales que ya controlaban antes del 3 de noviembre.

5. El apoyo de Trump en las primarias fue el más alto de la historia

En el pasado, los votos recibidos por los candidatos durante las primarias fueron muy útiles para predecir el vencedor de las elecciones, con unos patrones invariables a lo largo del tiempo. Ningún presidente en ejercicio con al menos el 75 % de votos para ser designado como candidato perdió la reelección. Pues bien, Trump recibió el 94 %, lo que le sitúa en el cuarto lugar de todos los tiempos. Sólo cinco presidentes desde 1912 recibieron apoyos por encima del 90 %. De hecho, obtuvo más respaldo que ningún otro presidente en ejercicio en la historia de los Estados Unidos, con 18 millones de votos (el récord anterior, de Bill Clinton, era la mitad).

Unos logros históricos ocultados los medios

Como mínimo, llama la atención el cambio en cada uno de estos patrones históricos, algunos invariables durante siglos. Aún más, que se pudiesen dar alteraciones en todos al tiempo. Pero lo realmente sorprendente, la principal razón para dudar, es que los grandes grupos mediáticos y las empresas tecnológicas, de las que Biden es partidario —no al revés—, no hayan subrayado estos logros a diario, siquiera para eclipsar las dudas sobre los resultados de las elecciones.

O’Mullony – laiberia.es