El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el sábado por la tarde en conferencia de prensa el decreto que oficializa un nuevo paquete económico para hacer frente a la crisis del coronavirus. 

La decisión del Presidente fue tomada luego de que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, saliera de reunirse con la líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi sin llegar a un acuerdo bipartidario. 

Meadows advirtió que las propuestas del lado demócrata para comprometerse a aprobar el paquete en el Congreso eran disparatadas y le encomendó al Presidente que tomara acciones ejecutivas de inmediato para proteger a las familias estadounidenses que están pasando un mal momento económico. 

Pelosi habría utilizado el bienestar de los estadounidenses como carta de negociación para que Trump cediera a aprobar disparatadas leyes ecologistas y feministas.

Este es el tercer paquete de alivio ordenado por Trump desde que la crisis del coronavirus azotó a Estados Unidos. Si bien los anteriores dos habían surgido gracias a un acuerdo de la clase política, este fue muy distinto gracias a las nuevas exigencias de los representantes del Partido Demócrata.

Pelosí, que encabezaba las negociaciones por el lado demócrata al ser la Presidente de la Cámara de Diputados, presentó un paquete económico con un gasto astronómico que ascendía a más de 3,4 billones de dólares

De esa monumental cifra, sin embargo, Pelosi pretendía otorgarle un suma importante de dinero a los inmigrantes ilegales que estuvieran desempleados, rescatar a los Estados demócratas deficitarios que están al borde del colapso económico, -como el Estado de Nueva York-, promover la votación por mail para las elecciones del 3 de noviembre, y la aplicación de medidas ecologistas a nivel nacional.

El plan del GOP acusaba un gasto menor a los 2 billones de dólares y se enfocaba en girarle dinero a los trabajadores que fueron despedidos durante la pandemia, un cheque de 1.200 dólares a todos los ciudadanos del país y asistencia económica para evitar los cierres de pequeñas y medianas empresas que tuvieron que clausurar debido a la pandemia.

El Partido Republicano propuso un plan objetivo y eficaz mientras los demócratas querían aprobar un plan ideológico y de extrema izquierda.

Además, según la organización FreedomWorks, el plan de Pelosi resultaría en que más de 10 millones de ciudadanos estadounidenses no retornen a sus puesto de trabajo en lo que queda del año, ya que quería obligar a las empresas a permanecer cerradas hasta diciembre, aún si el virus para entonces ya hubiera perdido potencia.

Para evitar caer en la trampa del Partido Demócrata, el presidente Trump firmó tres memorandos y una orden ejecutiva, las cuales aplican de manera inmediata las siguientes medidas:

Asistencia temporal al desempleo

Trump estableció un pago semanal de 400 dólares para las personas que se encuentran desempleadas. Los respectivos gobiernos estatales tendrán que pagar el 25% de ese monto, lo que supone un enorme problema para los Estados deficitarios comandados por gobernadores demócratas, que Pelosi quería rescatar.

Tanto los demócratas Andrew Cuomo, gobernador del Estado de Nueva York, como Phil Murphy, de Nueva Jersey, anunciaron que no podrían hacerse cargo de este porcentaje que les corresponde, poniendo es riesgo la situación económica de los residentes de esos Estados. En un ataque de sinceridad, Murphy admitió que su Estado está en bancarrota y que “no sabemos cómo administrar estos recursos“.

Nueva rebaja de impuestos

Trump también suspendó el pago del “Payroll Tax” hasta salarios de 100.000 dólares por año, conocido en español como “Impuesto a la Nómina”, que se le cobra a cada empleado y empleador estadounidense con el objetivo de financiar el gasto público federal.

Es decir, la medida va destinada para beneficiar directamente a los obreros y la clase media estadounidense, quienes no tendrán que pagar este impuesto hasta que se supere la crisis. 

Los demócratas, como es costumbre, lanzaron críticas contra Trump por esta decisión, acusándolo de que busca rebajar la inversión estatal en el sistema de salud, aunque no haya nada del decreto que indique semejante cosa.

Protección a inquilinos

Ademas, Trump encomendó la protección a inquilinos y propietarios de viviendas de ser desalojados por los próximos meses. Un problema muy común en Estados Unidos es que por la enorme cantidad de despidos y rebajas salariales que hubo, muchos inquilinos no pudieron afrontar el pago de sus alquileres.

Si bien el desempleo desde el estallido de la pandemia ya ha caído un 50%, muchos inquilinos todavía tienen este problema bajo sus espaldas.

Prorroga de los prestamos estudiantiles  

Por último, Trump encomendó un alivio a los estudiantes que tienen un préstamo estatal para pagar sus universidades. Es muy común en Estados Unidos que los estudiantes tomen deudas para poder pagar la Universidad, y luego van saldando los compromisos con sus primeros salarios una vez recibidos.

Por la pandemia, cientos de miles de estudiantes o recién recibidos quedaron sin empleo y se les hizo imposible pagarle a sus acreedores. De esta manera, se busca darle un respiro a todos los que están pasando por una situación laboral complicada.

Este es un eterno punto de discusión en Estados Unidos. Algunos candidatos como el marxista Bernie Sanders, hasta han propuesto un perdón nacional a todos los estudiantes deudores, lo cual sería una catástrofe para el sistema financiero estadounidense y llevaría a la quiebra a los principales bancos del país, que luego seguramente serían rescatados por el mismo gobierno. Más allá de los argumentos técnicos, es una medida muy popular en el país, en especial entre los jóvenes.

Pese a que la economía se sigue reactivando, aún son millones las familias que dependen de estos seguros de desempleo y beneficios, por ello Trump no podía seguir esperando un acuerdo político. 

Por mandato constitucional, la figura presidencial no tiene la autoridad para autorizar al Tesoro a que realice los pagos por el seguro de desempleo ni tampoco para modificar o atrasar el esquema tributario, ya que para eso primero se necesitaría un acuerdo en el Congreso.

Sin embargo, el anuncio de Trump constituye una brillante jugada política y una presión muy importante contra los demócratas, ya que millones de familias dependerán y estarán expectantes del acuerdo. Para que Trump no se salga con la suya, el Partido Demócrata tendrá que anunciar ante todo el país que tiran abajo los decretos del Presidente y dejan a miles de familias, estudiantes y trabajadores en la ruina. 

Si los demócratas en el Congreso se niegan a autorizar el paquete económico y por ende, evitar que las familias reciban este alivio, la negativa podría resultar en un descontento masivo de los millones de beneficiarios, a menos de 100 días de las elecciones presidenciales. 

Consultado por los periodistas luego de la amenaza de Pelosi y el candidato presidencial Joe Biden de llevar por este caso a Trump a la Corte, el mandatario anunció que “ganaremos en la Corte, pero no creo que sea muy inteligente de su parte hacer eso“, ya que ese proceso duraría meses. 

Además, varios analistas legales constataron que es muy posible que el Presidente pudiera llevar a cabo las medidas tomadas en sus decretos sin un acuerdo del Congreso, reasignando los fondos hacía el paquete económico, tal como hizo con la construcción del muro fronterizo el pasado año.

Horas después y analizando las circunstancias, Pelosi se mostró optimista en llegar a un acuerdo. Por su parte, el líder de los Republicanos en el Senado, Mitch McConnell, avisó que esta semana se reunirá el Senado para tratar de ponerle punto final y confirmar el tan ansiado tercer paquete. 

Fuente: Derecha Diario.

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