Redacción BLesUn reciente artículo publicado por la organización Journal of Medical Ethics, afirma que los gobiernos deben impedir todo tipo de intervención de aquellos padres que se opongan a la transformación hormonal y quirúrgica de sus hijos.

En un polémico artículo escrito por la autora Maura Priest, profesora en la Universidad Estatal de Arizona, advierte que cuando los padres rechazan la idea de que sus hijos realicen un cambio de sexo, no deberían tener permitido participar en las “decisiones respecto a la atención pediátrica asociada con la transición”.

Los científicos médicos capacitados tampoco son quienes deben tomar las decisiones, simplemente deberían ceder a los deseos de los niños una vez que comprendan que éstos están “informados y son competentes” para tomar una decisión de por vida sobre su salud médica, relaciones sexuales y opciones reproductivas, argumenta Priest.

“Suponiendo que el paciente está informado y es competente, solo el paciente (niño) puede realizar esta evaluación, porque solo el paciente tiene acceso al peso real de los beneficios relacionados con la transición”. 

El artículo publicado no es simplemente información médica, más bien se trata de un informe que utiliza ciertos argumentos científicos para darle solidez a un discurso que sobre todas las cosas contiene una fuerte carga ideológica que apunta a imponer la agenda LGBT. 

La narrativa de Priest responde a la iniciativa que busca apropiarse silenciosamente de la influencia que tienen los padres sobre sus hijos, por parte de una ideología que busca, entre otras cosas, romper con los valores tradicionales asociados a la familia y las creencias religiosas. 

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Desde ya que el artículo no tiene ningún tipo de poder legal o regulatorio. Pero sí demuestra claramente su interés en presionar a jueces, médicos y políticos con ideas afines a expandir aún más la autoridad legal y el marco regulatorio, para permitir las prácticas de cambios de sexo, excluyendo a los padres de estas decisiones tan fundamentales en la vida de sus hijos.

Miles de niños estadounidenses han sido influenciados para declarar que sienten una supuesta angustia psicológica por el sexo masculino o femenino que la biología les otorgó. Las declaraciones han provocado una ola creciente de tratamientos costosos que aún no han mostrado ninguna evidencia clara de éxito, sin embargo miles de niños buscan financiamiento para realizar los invasivos tratamientos.

Recientemente, varios de los congresistas que responden a la administración Biden se unieron a los activistas transgénero para alentar a los niños a afirmar que sufren discriminación contra las personas transgénero.

“Estas son las formas en que estamos trabajando para crear un Estados Unidos más equitativo para todos. – Creación de un proceso interinstitucional de la Casa Blanca sobre seguridad, inclusión y oportunidades para estadounidenses transgénero”, se pudo leer en el comunicado de la Casa Blanca en Twitter.

Los medios de comunicación hegemónicos y los reporteros progresistas respaldan en gran medida este movimiento político asumiendo un papel fundamental en la imposición de estas ideas. 

Sin embargo, hay poca evidencia científica o médica de los beneficios de los tratamientos ofrecidos para esta supuesta angustia psicológica, como hormonas que bloquean la pubertad, cirugía y una amplia variedad de regulaciones.

Si bien hay varios profesionales que recomiendan los tratamientos, no existe en absoluto consenso sobre este tema. Por lo cual es incomprensible intentar eliminar a los padres a que intervengan en la decisión de niños y adolescentes en esta situación tan compleja, que además generará efectos irreversibles en el cuerpo y mente de los afectados.

Andrés Vacca– BLes.com