Redacción BLes – Más de la mitad de los miembros de la Conferencia Republicana de la Cámara están de acuerdo con remover a Liz Cheney de la presidencia del partido en la Cámara por haber votado a favor del impeachment del presidente Trump, reportó Breitbart.

El presidente del Comité de la Libertad de la Cámara de Representantes, Andy Biggs (republicano de Arizona) y el representante Matt Rosendale (republicano de Montana) están liderando el esfuerzo de circular una petición para forzar una reunión especial de la conferencia en la que los proponentes están buscando un debate y una votación sobre una resolución que pida a Cheney que renuncie a su papel en la mesa de liderazgo.

La iniciativa ahora cuenta con el apoyo de al menos 115 legisladores republicanos según un reporte de The Hill.

Cheney es uno de los 10 republicanos que votó a favor de destituir a Trump por supuestamente haber incitado a la gente a irrumpir en el Capitolio, una acusación que ha sido desmentida en base a la evidencia circunstancial.

1) videos de los incidentes muestran a miembros de Antifa, no seguidores de Trump, violentando el recinto.

2) Trump no solo nunca incitó a la violencia sino que la condenó apenas tuvo la oportunidad de enviar un mensaje desde la Casa Blanca.

En un mismo esfuerzo, el Viejo Gran Partido (GOP por sus siglas en inglés) de Wyoming, estado que representa Cheney, publicó una resolución para censurar a la representante por haber perdido la “confianza de sus votantes”.

“La representante Cheney ha violado la confianza de sus votantes, no ha representado fielmente a una gran mayoría de los votantes motivados de Wyoming y ha descuidado su deber de representar al partido y la voluntad del pueblo que la eligió para representarlos”, declara la resolución de los republicanos de Wyoming.

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Otros legisladores republicanos leales al movimiento MAGA (Make America Great Again) también calificaron de divisiva la actitud de Cheney y de haberles dado a los demócratas una excusa para perseguir a los republicanos.

Bob Good, republicano de Virginia, declaró: “Su decisión de destituir al presidente no representa la mayoría de nuestra conferencia. Solo ha servido para convertirse en un tema de conversación demócrata para ser usado contra nuestro partido durante este debate de destitución”.

Y agregó: “El liderazgo es un privilegio, y conlleva una gran responsabilidad. Creo que ese privilegio ha sido violado, y estoy pidiendo que renuncie a la presidencia de la Conferencia Republicana”.

Rosendale, uno de los representantes que lidera el esfuerzo de remover a Cheney de la presidencia del partido en la Cámara, también expresó su enojo con la traición de Cheney: “La representante Cheney no consultó con el resto de la conferencia antes de apoyar el impeachment”.

“No cumplió con el espíritu de las reglas de la Conferencia… está ignorando las preferencias de los votantes republicanos. Le pido que renuncie a la presidencia de la Conferencia”, añadió.

El segundo intento de juicio político contra Trump cuando este ya no está en el cargo ha sido calificado como inconstitucional por el senador Lindsey Graham de Carolina del Sur. Sin embargo, el demócrata Chuck Schumer declaró que habrá una votación en el Senado para que Trump no pueda volverse a presentar en las elecciones.

“El intento del Senado de descalificar a un presidente que ya no está en función de un cargo futuro, sería un acto inconstitucional de venganza política, no un acto constitucional justo para proteger a la nación mediante la destitución de un presidente titular”, escribió Graham. 

“Un esfuerzo tan gratuito y sin sentido del Senado de los Estados Unidos no es digno de nuestra gran institución, ni un servicio a la nación y al pueblo americano. Incitará a una mayor división”, añadió el senador.

Álvaro Colombres Garmendia -BLes