El presidente Alejandro Giammattei sugiere que la permisividad de vuelos ilícitos desde Caracas podría deberse a las conversaciones a cambio del petróleo que necesita EEUU debido a las sanciones contra Rusia.

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, no está dispuesto a callar ante los negocios ilícitos relacionados con el narcotráfico atribuidos a la dictadura venezolana, dirigida por Nicolás Maduro, ni ante la imagen débil y permisiva del gobierno estadounidense de Joe Biden. El mandatario del país centroamericano expone sin tapujos los turbios tratos que podrían estar manejando ambos países y sugirió su conexión con las presuntas negociaciones a cambio de petróleo.

Si bien Guatemala representa un puente para el narcotráfico, el mandatario también destacó que a pesar de las acciones de confiscación y extradición de criminales desde dicho país, el problema reside principalmente en Estados Unidos. En este sentido, recordó que «el 95 % de las trazas aéreas bajan en Venezuela y no llevan dinero. Van vacíos y suben con drogas ¿Dónde está ese dinero? Aquí», dijo para referirse a la nación norteamericana. «Acá hay que controlar consumo y lavado», aseveró en una entrevista exclusiva para Breitbart desde Washington.

Estados Unidos sabe y comprobó que Venezuela es punto estratégico para el negocio de la droga en la región. De lo contrario no habría emitido en 2020 varias recompensas contra cabecillas del régimen como el propio Nicolás Maduro o el actual ministro de Petróleo, Tareck El Aissami. Sin embargo, más allá de esas recompensas y de las sanciones —impuestas durante la Administración de Donald Trump— no han trascendido bajo el actual gobierno de Biden nuevas medidas que frenen actividades del narcotráfico desde el país caribeño. Por el contrario, solo han habido concesiones económicas y políticas. Giammattei fue claro al respecto:

«¿Por qué Estados Unidos no ha hecho nada para que los aviones no salgan de Venezuela?”.

“¡Ah, perdón! Están negociando petróleo”.

Drogas desde Venezuela

Con esas palabras el mandatario guatemalteco de nuevo pone sobre la mesa un tema que parece languidecer en medio de otras emergencias para la Casa Blanca, urgida por conseguir fuentes alternas de crudo ante el aumento de los precios de la gasolina producto de la desestabilización del mercado, a partir de las sanciones emitidas contra Rusia por su invasión a Ucrania.

Venezuela figura entonces como esa alternativa. Se deja de lado la represión de la dictadura contra las libertades de la población, las violaciones a los derechos humanos y el descomunal robo a las arcas del Estado. Para la Administración Biden esos antecedentes parecen quedar minimizados ante sus propias necesidades.

Entonces, aparte del levantamiento de sanciones y conversaciones que habrían comenzado en marzo pasado a raíz del viaje de una comisión de Biden a Caracas, estaría la permisividad a las actividades relacionadas con la droga desde Venezuela, de acuerdo con las palabras de Giammattei, quien ha mencionado en otras oportunidades que Centroamérica funciona como punto estratégico para tales fines.

Sus palabras coinciden con lo que comunica el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas en su sitio web respecto al perfil del ministro El Aissami. «En sus antiguas posiciones, él supervisó o fue dueño parcial de cargamentos de narcóticos de más de 1000 kilogramos desde Venezuela en múltiples ocasiones, incluyendo aquellos con México y los EE.UU. como destinos finales».

Migración, otro tema relegado

Es así como Guatemala parece quedar relegada entre las prioridades de la Casa Blanca, que en paralelo se vanagloria de tomar medidas respecto a la migración atendiendo «causas fundamentales» que terminan en la nada.

El país integra parte del Triángulo Norte en compañía de Honduras y El Salvador. Juntos, forman una de las principales fuentes de la migración ilegal que cruza hacia Estados Unidos. Por ende, la vicepresidente de EE. UU., Kamala Harris, dice que orienta sus esfuerzos en políticas que frenen ese flujo desde los países de origen.

Pero no han sido más que palabras. No solo porque en cifras los cruces ilegales en la frontera sur aumentan mes a mes, sino porque las conversaciones con los mandatarios de esas naciones parecen ser casi nulas. En este sentido, Giammattei aseguró que la última vez que habló con Harris fue el 7 de enero de este año y ni siquiera se mencionó el tema.

“Se refirió a que no quería que nombrara a la fiscal general. No hablamos de trata de personas. Esa fue la única vez que hablé con ella desde que fue a Guatemala y el tema no fue inmigración”.

«Podría decirles que no conozco los poderes de la vicepresidente Kamala Harris con respecto a los programas con nosotros», agregó. Por ende, dijo que falta mayor comunicación entre el gobierno de Biden y el guatemalteco.

Es decir, los «progresos» que citó Harris a inicios de junio pasado, podrían estar solo en el discurso mas no en acciones concretas.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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