El veto a las importaciones es la nueva medida para presionar a Vladímir Putin a terminar la guerra en Ucrania, pero habrá consecuencias para los estadounidenses ya golpeados por la inflación más alta desde 1982.

Este 8 de marzo vio luz una de las medidas más esperadas desde la Administración de Joe Biden. Estados Unidos ya no importará más petróleo, gas natural ni carbón rusos. Una decisión con efecto inmediato que busca presionar más al Gobierno de Vladímir Putin y que traerá consigo un variopinto abanico de resultados y de consecuencias.

Lo más notorio e inevitable será el aumento del precio de la gasolina. Biden lo reconoció durante el anuncio al expresar el «costo» que tendrá para el país. Pero negó seguir siendo parte del subsidio de la guerra que Putin lleva adelante en Ucrania. De manera que los bolsillos estadounidenses se enfrentarán a tarifas más altas de combustible sumado al que viene acumulándose con la inflación anual, la más alta de los últimos 40 años. Para enero de este año el índice de gasolina había aumentado 40 % respecto a los últimos 12 meses, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Biden se comprometió a «hacer todo lo posible para minimizar el incremento de los precios» y advirtió a  compañías petroleras sobre el aumento de precios. Una decisión que también le sirvió para promover el uso de energías verdes, bandera de su gobierno y uno de los factores por las que su billonario presupuesto palideció el año pasado. La idea contribuía a una histórica ampliación del gasto público.

Mientras EE. UU. se enfrenta a un escenario delicado y aún difuso en el mediano plazo, la Unión Europea (UE) proyecta la misma decisión respecto al petróleo ruso, pero gradualmente y con Alemania rechazando la idea. Rusia suministra casi el 40 % del gas de la UE y una cuarta parte de su petróleo. Prescindir de tal suministro traerá consecuencias más grandes para esa parte del mundo.

El combustible más caro en 14 años

Los precios que hoy muestran las estaciones de servicio en EE. UU. no se veían desde 2008. Para este lunes alcanzó los 4,173 dólares el galón (3,79 litros), según la Asociación Automovilística (AAA, en inglés) . Sin embargo, en California superó esa barrera para llegar a 5,4 dólares el galón y Nueva York 4,3 dólares.

No obstante, poco se ha dicho sobre el verdadero efecto que la decisión de Biden sobre el petróleo tendrá sobre la billetera del Gobierno ruso. Un artículo de la agencia Associated Press estima que «probablemente sería mínimo».

La razón es que EE. UU. importa una pequeña parte de las exportaciones de petróleo de Rusia y no compra nada de su gas natural. Para 2021 aproximadamente el 8 % de las importaciones estadounidenses de petróleo y productos derivados del petróleo procedían de Rusia, agregó AP.

Ese petróleo Rusia podría terminar vendiéndolo al régimen amigo de Xi Jinping en China y también a India, aunque con «un gran descuento», porque cada vez menos compradores aceptan el petróleo ruso. Más allá de las consecuencias para Putin, Biden también podría salir afectado. Su popularidad no está en buen momento y en noviembre serán las elecciones de medio término. Además, ha levantado suspicacias que su gobierno esté conversando con la dictadura venezolana de Nicolás Maduro, posiblemente para suplir la falta de petróleo ruso.

Barril de petróleo podría llegar a los $ 200

La cotización del barril de petróleo subió después de que Biden anunció el veto al combustible de Moscú. El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este martes con una subida del 3,6 % y se situó en 123,70 dólares el barril.

No es para menos, Rusia es el segundo mayor exportador mundial de petróleo, por detrás de Estados Unidos y por delante de Arabia Saudí, de acuerdo a datos de Statista. A veces el orden cambia ligeramente pero la relevancia se mantiene.

Analistas de energía citados por AP advierten que los precios podrían llegar a 160 o incluso 200 dólares por barril si los compradores continúan evitando el crudo ruso. La tendencia podría hacer que los precios de la gasolina en EE. UU. superen los cinco dólares por galón, un escenario que Biden y otras figuras políticas están «desesperados por evitar».

Esto explica el exhorto que la Casa Blanca hizo hace pocas horas a las petroleras estadounidenses: extraer más crudo y así frenar la escalada de precios de la energía. Reino Unido anunció que también dejará de comprar el petróleo ruso, pero a finales de este año.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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