Redacción BLesEl presidente estadounidense, Joe Biden, busca 80.000 millones de dólares para duplicar el potencial de cobro de la oficina de impuestos, encargada de obtener de los contribuyentes el dinero para pagar los polémicos gastos en supuestas infraestructuras programadas.

Con este presupuesto se aumentaría la capacidad de investigación y auditorías del Servicio de Impuestos Internos (IRS) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que tiene que recaudar cerca de 700.000 millones de dólares en la próxima década, según Daily Wire del 27 de abril. 

Los mecanismos y estrategias del IRS obligarían a los propietarios de pequeñas empresas y a los contribuyentes de mayores ingresos, a entregar el dinero que la administración asume que están evadiendo. 

También impondrían que los bancos y otros proveedores de pagos informen al IRS de la cantidad de dinero que entra y sale de las cuentas de particulares y empresas cada año, presionando aún más a los contribuyentes.

En este sentido se plantea si no se estarán aumentando en exceso las cargas tributarias, y si se crearán problemas de privacidad frente a las ganancias de ingresos de los ciudadanos.

Adicionalmente, para el presidente de la Unión Nacional de Contribuyentes, un grupo de derechos de los contribuyentes de tendencia conservadora, Pete Sepp, es indispensable una adecuada supervisión del IRS, dado su explosivo crecimiento como institución. 

“Nadie ha evaluado adecuadamente los riesgos de esta propuesta, pensando que es una olla mágica de oro al final del arco iris”, afirmó Sepp según The Wall Street Journal. 

Y agregó: “No están preparados para ello. La estructura de protección de los derechos de los contribuyentes no está preparada para ello. No han reflexionado adecuadamente sobre cómo y dónde se puede gastar mejor este dinero”.

Entre los objetivos para el aumento de impuestos de Biden estarían los ciudadanos que obtengan ingresos desde 200.000 dólares anuales si viven como pareja, mayores impuestos a las empresas y una duplicación de la tasa de impuestos sobre las ganancias de capital, lo que podría tener un gran impacto en la inversión.

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Según reveló una encuesta representativa realizada por Just the News Daily con Scott Rasmussen, el mes pasado, la mayoría de los estadounidenses rechaza un aumento de impuestos por parte del gobierno del presidente Joe Biden, cualquiera sea el destino de los fondos.

Biden hará el mayor aumento de impuestos de los últimos 30 años, acorralado por el aumento del gasto público y pensando en el programa económico a largo plazo diseñado como seguimiento de su polémico proyecto de ley de ayuda pandémica de 1,9 billones de dólares. 

Por otro lado, muchos advierten que tras la aplicación del dinero obtenido en impuestos se esconden muchos objetivos buscados por la izquierda radical tales como una fuerte inserción de los sindicatos en la industria y nuevas “protecciones laborales” que irán en contra de un desarrollo económico sostenible. 

Una de sus críticas es la senadora republicana Marsha Blackburn, quien condenó duramente el plan de más de 1,9 billones de dólares de Joe Biden, señalando cuán poco del presupuesto se está gastando realmente en infraestructura, al mismo tiempo que advirtió que su aplicación es un “caballo de Troya para la izquierda radical”.

“Ni siquiera el seis por ciento del enorme presupuesto asignado en el proyecto de ‘infraestructura’ de 2 billones de dólares del presidente Joe Biden se utilizaría para construir carreteras y puentes”, aseguró Blackburn en un comunicado.  

Además advirtió que: “El plan de Biden incluye el aumento de impuestos más grande en casi tres décadas, pero por supuesto, las élites costeras verán recortados sus impuestos. Despojará a los estadounidenses de su derecho a trabajar al obligarlos a unirse a sindicatos respaldados por los demócratas. Este plan de ‘infraestructura’ es otro caballo de Troya para la izquierda radical”.

José Hermosa – BLes.com