Jeremy Bash firmó una carta que desacreditaba la polémica información contenida en la computadora de Hunter Biden, ahora trabajará codo a codo con el mandatario demócrata. En paralelo, un alto funcionario salió del FBI en medio de revelaciones de sesgo político.

Jeremy Bash, un antiguo funcionario de la presidencia de Barack Obama, volverá a desempeñarse en la Casa Blanca. Esta vez bajo la Administración del actual mandatario, Joe Biden. Sin embargo, la historia detrás del nuevo miembro de la Junta Asesora de Inteligencia incluye el ocultamiento de la información en la computadora de Hunter Biden.

Bash firmó en octubre de 2020 junto a otros 50 exfuncionarios estadounidenses una carta donde, en resumen, quisieron liberar de toda responsabilidad a Hunter Biden del escándalo. Aseveraron que alrededor de aquella laptop que abandonó en un centro técnico en Delaware y todo lo que allí contenía, había «una serie de factores» que los hacían sospechar «de la participación rusa». Así pretendieron apoyar el esfuerzo que hacían empresas de redes sociales y medios demócratas para no empañar la campaña presidencial de Joe Biden.

Silenciar o desacreditar la historia fue una maroma que se derrumbó con el tiempo. Testigos —incluyendo al técnico de computadoras— y todo lo que se reveló más tarde, demostraron que la información era verídica. Prostitutas, drogas, mensajes con su padre y dudosas conversaciones con representantes de compañías extranjeras. Todo el escándalo alrededor de Hunter Biden quedó expuesto y reiterado a través del análisis de las huellas de tiempo obtenidas a través de las copias del disco duro.

Aún así, el silencio prevalece en la Casa Blanca mientras que Jeremy Bash, analista de seguridad nacional para el canal MSNBC, es premiado con el puesto de la Junta Asesora de Inteligencia del presidente, anunciado por la Administración demócrata.

Una carta falsamente multipartidista

La carta que firmó Jeremy Bash y varios de sus colegas quedó promovida como un texto multipartidista. Pero en verdad, la mayoría eran demócratas. Además, admitieron no tener pruebas respecto a la autenticidad de la información que publicó el New York Post, censurada instantáneamente por Twitter y Facebook. Aún con dudas, los exfuncionarios de inteligencia hicieron el pronunciamiento.

«Sí estamos en lo cierto, se trata de Rusia tratando de influir en el voto de los estadounidenses en esta elección, y creemos firmemente que los estadounidenses deben ser conscientes de esto», indica parte del texto. Figuras como Jen Psaki, la exsecretaria de Prensa de la Casa Blanca, se unieron a la narrativa para desestimar el escándalo de Hunter Biden.

En este sentido, una editorial del New York Post publicada en marzo pasado lanza una certera afirmación. No solo se trató de enterrar una historia, sino que además se creó «una narrativa falsa que cambió el guion para convertir a Joe Biden en víctima de una conspiración».

Renunció funcionario del FBI

Otra novedad en torno al escándalo de Hunter Biden es la renuncia de un alto funcionario del FBI. La agencia es foco de numerosas acusaciones de sesgo político luego del allanamiento contra el expresidente Donald Trump en su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach, y el contraste con la demora en la investigación al hijo del presidente Biden luego de darse a conocer el polémico contenido de la computadora.

Su nombre es Timothy Thibault y «se vio obligado a dejar su puesto según dos exfuncionarios del FBI familiarizados con la situación», de acuerdo con información publicada por The Washington Times.

Acá es donde la situación se pone más turbia. Funcionarios de la agencia gubernamental le habrían dicho a sus empleados que «no miraran esa computadora de Hunter Biden», según testimonios aparte que recolectó el senador republicano de Wisconsin, Ron Johnson.

«Estas nuevas acusaciones brindan aún más evidencia de corrupción del FBI y renuevan los llamados para que tome medidas inmediatas para investigar las acciones del FBI con respecto a la computadora portátil».

No está claro en el caso de Thibault si este renunció voluntariamente o lo obligaron. Pero en 2020, por los mismos días cuando debía llevarse a cabo la investigación por la polémica computadora, el entonces funcionario dejaba ver su rechazo por la gestión de Trump.

Por Orina Rivas – Panampost.com

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