Redacción BLesLa administración Biden presentará mañana la primera parte de un gigantesco plan de inversiones, en el que se hará énfasis en infraestructura enfocada desde el polémico cambio climático y la “energía verde”. La segunda parte será para “infraestructura social”.

El plan para la segunda parte se daría a conocer en unas dos semanas tal como lo anunció la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, a Fox News el 28 de marzo. Este presupuesto se presenta poco después de obtener “alivios” por 1.9 billones de dólares.

Biden y los demócratas insisten en impulsar el uso de las energías verdes, instalando más estaciones de carga de vehículos eléctricos en las carreteras del país, modernizando la red eléctrica e incentivando más proyectos eólicos y solares.

No obstante, la desastrosa experiencia de Alemania es evidencia de las desventajas del enfoque que promueve este tipo de energías. 

En este sentido, la industria de energía renovable en Alemania sufrió una pérdida catastrófica de más del 50% en trabajos en los últimos diez años, que eliminó cientos de miles de puestos de trabajo según un reporte de Clean Energy Wire.

De acuerdo con el mismo reporte: “La caída del empleo se debe sobre todo al colapso de la industria de la energía solar en Alemania durante la última década, ya que muchas empresas se vieron obligadas a abandonar el negocio gracias a que los competidores más baratos de China acapararon la mayor parte del mercado”.

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Peor aún, la mayor amenaza es la competencia de las empresas vinculadas al Partido Comunista de China (PCCh) que no están obligadas a seguir los protocolos del Acuerdo de París, al que Biden se adhirió nuevamente. China es el país que más dióxido de carbono emite a la atmósfera.

Por su parte, el representante republicano Bill Johnson, emitió una dura publicación contra las políticas ambientalistas del presidente Joe Biden, y afirmó que las nuevas medidas energéticas y el acuerdo de París implican una colaboración implícita a la violación de los derechos humanos del PCCh, aparte de atentar contra el trabajo de millones de ciudadanos estadounidenses.

El objetivo directo de estas acciones es el reemplazo de las energías fósiles por las llamadas “energías limpias”. Incorporar este tipo de energías implica aumentar exponencialmente la dependencia con el régimen comunista chino, dado que es el principal productor mundial de este tipo de energías. 

“Casi todos los paneles de energía solar vendidos en la Unión Europea tienen su origen en la oprimida región china de Xinjiang”, dijo Johnson, en un artículo de NewsMax.

Por otro lado, estos polémicos gastos e inversiones implicarán el mayor aumento de impuestos que se haya visto en el país durante los últimos 30 años, que es rechazado por la mayoría de los estadounidenses de acuerdo con una encuesta de Rasmussen realizada a mediados de mes. 

José Hermosa – BLes.com