El Tesoro emitió una licencia para que Chevron pueda reiniciar negocios con PDVSA, y además se habilitaron las remesas a Cuba.

La política exterior del presidente Joe Biden marca un fuerte giro con respecto a su predecesor: serán aliviadas las sanciones económicas contra las dictaduras socialistas en Cuba y Venezuela. Esto marca una profunda ruptura con la impronta de los votantes latinos en Estados Unidos que demandaban una mayor condena contra la violación de derechos humanos en Latinoamérica, siendo muchos de ellos exiliados de Venezuela o Cuba.

Por iniciativa de Biden y los demócratas, el Tesoro de los Estados Unidos otorgó una licencia especial a la empresa Chevron para permitirle entablar conversaciones preliminares con PDVSA, la petrolera estatal que monopoliza el sector energético venezolano.

No se habilitó la posibilidad de celebrar contratos ni integraciones en actividades comerciales todavía, pero los medios locales ya dan por descartado que eso está por venir en las próximas semanas. La medida por ahora busca disminuir tensiones diplomáticas e incentivar el diálogo entre Estados Unidos y la dictadura chavista.

La vicepresidente de la dictadura, Delcy Rodríguez, celebró públicamente la decisión de Biden para modificar la política exterior de los Estados Unidos. Rodríguez anticipó las aspiraciones del régimen para que las sanciones económicas sean finalmente levantadas, dejándose así de condenar la violación sistemática de derechos humanos.

Los sectores “centristas” y “moderados” dentro del Partido Demócrata aseguran que se trata de una posición pragmática de Biden frente a la crisis petrolera mundial provocada por Rusia, pero este argumento se derrumba si se considera que la propia administración Biden ya anunció sus planes para levantar sanciones contra Cuba, un país sin ningún tipo de relevancia económica.

El Gobierno demócrata desarticulará el enfoque de la administración anterior hacia La Habana, y anunció que se levantará el tope de US$ 1.000 dólares por trimestre para las remesas familiares de residentes en EE.UU. También se liberalizarán las remesas a modo de donaciones, aún sin ser entre miembros de un mismo grupo familiar.

Idealmente, las nuevas medidas con respecto a Cuba buscan dar un alivio a la población cubana mediante la revitalización de las remesas y “sin enriquecer a quienes cometen abusos contra los derechos humanos” según precisaron funcionarios de la Casa Blanca.

Esta última apreciación parece demasiado idealista, o cuanto menos inocente, considerando que la dictadura socialista implementa un violento control de cambios y de capitales sobre la isla. Las divisas quedarán en manos de la dictadura, o serán relegadas al mercado informal dentro del país.

Fuente: La Derecha Diario

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