Redacción BLes- El presidente Joe Biden claramente no tiene prisa por lograr que los niños vuelvan al aprendizaje en persona, o bien no soportó las presiones de los sindicatos de maestros y cedió ante sus reclamos. Lo cierto es que a pesar de que los expertos científicos y las estadísticas sugieren la reapertura inmediata de los establecimientos educativos, la administración Biden anunció el martes que la “meta de reapertura escolar” es que los niños asistan un día a la semana a clases.

Durante su conferencia de prensa del martes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, declaró con entusiasmo que el objetivo de Joe Biden respecto a la reapertura de escuelas, es que en los primeros 100 días de su administración la mitad de las escuelas estadounidenses estén abiertas para recibir instrucción en persona al menos “un día a la semana”.

Lo cual se contradice, en primer lugar, con la ciencia y las estadísticas que aseguran que la reapertura no generaría un aumento en la expansión del virus PCCh debido a la baja tasa de transmisibilidad y contagio que tienen los niños, y en segundo lugar contradice sus propias promesas. Biden al asumir su cargo aseguró que parte de su plan para abordar el virus incluye “el objetivo de lograr que la mayoría de las escuelas K-8 abran de manera segura en 100 días”.

“El objetivo que se propuso (Biden) es que la mayoría de las escuelas, por lo tanto, más del 50 por ciento, estén abiertas para el día 100 de su presidencia, y eso significa algo de enseñanza en las aulas, por lo que al menos un día a la semana, con suerte, es más, y obviamente es lo más seguro en cada escuela y distrito local”, fueron las palabras de Psaki.

La administración Biden construyó su campaña en torno a “seguir la ciencia” en cuanto a lo que respecta al virus PCCh, pero pareciera que han olvidado sus palabras y promesas a la hora de ser determinantes con la vuelta a clases de los niños. 

Numerosos estudios no sólo demuestran las bajas tasas de contagio que se dan en las escuelas, sino que incluso recomiendan explícitamente la vuelta a clases para resguardar la salud mental de nuestros niños y adolescentes. 

Sin ir más lejos la propia directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., Rochelle Walensky aseguró el último día de enero que no existen argumentos científicos para que permanezcan cerradas las instituciones educativas y citó nuevos estudios que lo avalan. 

“Los CDC continúan recomendando que las escuelas K-12 sean el último lugar en cerrar y las primeras en reabrir”, aseguró Walensky.

Walensky continuó diciendo que los datos sobre los que están trabajando recopilados de las escuelas en funcionamiento, campamentos de verano y otros espacios donde participan niños y adolescentes, aseguran que no solo tienen tasas disminuidas de síntomas, sino que también las tasas de transmisibilidad son bajas.

Los últimos estudios tomados en consideración por los CDC, son producto del Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR) de la propia agencia. Y en base a esos estudios, los investigadores de los CDC concluyeron:

“El riesgo de transmisión dentro de las escuelas parecía bajo, lo que sugiere que las escuelas podrían abrirse de manera segura con los esfuerzos de mitigación apropiados en su lugar. La evidencia actual sugiere que la transmisión del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, en las escuelas de jardín de infantes hasta el grado 12 (K-12) podría no contribuir significativamente a la propagación del COVID-19 en todo el país”.

Si bien no hubo mayores explicaciones desde la Casa Blanca, pareciera que los cambios de postura de la administración Biden respecto a la reapertura de escuelas, podría tener que ver con la presión ejercida desde los sindicatos de maestros, quienes han apoyado firmemente la candidatura de Biden, y como es sabido se enfrentan a la vuelta a clases.

Andrés Vacca-BLes.com