El líder demócrata analiza levantar impuestos a la importación sobre un número de partidas arancelarias con China, y elevar el número de exenciones otorgadas para empresas.

El nivel de popularidad del Gobierno de Joe Biden cayó a un mínimo histórico, al mismo tiempo en que la inflación asciende a los niveles más altos desde la década de 1980. Habiendo fracasado con la política de estímulos fiscales, la administración demócrata analiza la reducción de aranceles a la importación como un último recurso para contener el aumento de precios.

Se trata de una orientación ampliamente utilizada en procesos inflacionarios adversos, como una herramienta para “disciplina de precios”. La estrategia consiste en liberar aranceles para ampliar la competencia y bajar los precios al consumidor en términos realesproduciendo así una ralentización del aumento del IPC mensual en términos nominales.

Las rebajas arancelarias no funcionan para combatir el origen de la inflación, solo producen bajas en el precio real de los productos y esto puede no ser observado en la nominalidad, pero constituyen una herramienta para combatir los efectos que la inflación produce.

El histórico economista y funcionario demócrata Lawrence Summers festejó el cambio de rumbo del Gobierno y su decisión por rebajar aranceles. Según su diagnóstico, la baja en el precio real de los bienes sometidos a mayor competencia podría tener un impacto de hasta un punto porcentual en el aumento nominal del IPC mensual.

Los altos funcionarios de la Casa Blanca confirmaron que las medidas apuntarían a levantar una serie de tarifas que habían sido introducidas por Donald Trump en represalia a China por mantener controles cambiarios y direccionar subsidios a las exportaciones. Las tarifas podrían ampliarse para el caso de productos importados desde China que reciban subsidios directos del Partido Comunista Chino, en detrimento de la competencia leal.

Sin embargo, las reducciones analizadas sólo alcanzarían a un reducido número de partidas arancelarias concentradas en bienes de consumo. Se estima que los aranceles impuestos desde 2017 representan hoy una recaudación por US$ 370.000 millones anuales, pero la reducción tarifaria de Biden solo significaría un monto por US$ 10.000 millones (un 2% del total).

También se analiza un cambio en las regulaciones establecidas por la Oficina de Representación Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) para ampliar el número de licencias y exenciones otorgadas a empresas para que puedan evitar el pago de aranceles.

Hasta el momento la impronta de la Casa Blanca defendía una lógica abiertamente proteccionista, utilizando restricciones cuantitativas para limitar deliberadamente la entrada de productos importados a Estados Unidos. El amplio fracaso de estas medidas produjo un incentivo para el cambio de rumbo, aunque los analistas estiman que las medidas son demasiado austeras como para provocar efectos significativos.

Fuente: derechadiario.com.ar

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.