Los reclusos presentaron una demanda federal aseguran que escucharon el tema “hasta cuatro horas seguidas” mientras estaban esposados, de pie y encerrados en salas de visitas. La canción ha sido bautizada como “la más molesta del año”

Parece chiste, pero no lo es. Un singular caso de tortura tomó forma en una demanda judicial presentada por reclusos de una cárcel del condado de Oklahoma. Según los argumentos, dos oficiales los obligaron a escuchar el repetitivo tema infantil Baby Shark «hasta cuatro horas seguidas».

Los documentos judiciales detallaron cómo los funcionarios habrían completado el suplicio. Supuestamente, sacaron a unos cinco presos sus celdas, los esposaron y los metieron en salas de visitas de abogados. Luego, reprodujeron el tema musical que se hizo famoso en fiestas infantiles, programas de televisión y redes sociales. En YouTube los videos relacionados a la canción sobrepasan las nueve mil millones de vistas.

«El uso de la canción infantil ‘Baby Shark’, en la forma descrita en este documento, es un mecanismo conocido para atormentar», declararon los abogados según Washington Examinar.

Ahora, las presuntas víctimas buscan 75000 dólares por daños. Una demanda singular, pero no es de extrañar que el tema haya sido usado de esa manera. Cualquier adulto consciente llegó al límite con esa canción cuando esta alcanzó el pico más alto de fama. Tanto así que algunos medios la llamaron en 2018 «la canción más molesta del año».

 

Crueldad por delitos menores

Los exoficiales acusados son Christian Miles y Gregory Butler. Su supervisor, Christopher Hendershott se enteró del maltrato, pero no hizo nada por los reclusos ni disciplinó a los agentes, agregaron los documentos.

“Esta historia de maltrato era bien conocida por los supervisores en la cárcel, pero no se tomó ninguna acción para detener la conducta y no se tomaron medidas razonables para aliviar el riesgo de daño a los detenidos como los demandantes”, se lee en el recurso legal reproducido por Oklahoma News 4.

Si bien la demanda federal fue presentada este año, los castigos con la canción Baby Shark trascendieron desde el año pasado. Para entonces los oficiales presuntamente responsables enfrentaban cargos de crueldad por delitos menores. El fiscal de distrito del condado de Oklahoma, David Prater, lamentó que no existan delitos graves que apliquen a esta situación.

La canción ha sonado por todo el mundo, pero no es nueva. De hecho existe desde inicios de los 2000 y era usada en campamentos infantiles. Supuestamente aquella versión terminaba con el cantante perdiendo un brazo por la mordida de un tiburón. La marca educativa de Corea del Norte, Pinkfong habría eliminado el trágico final para lanzar la nueva versión en 2016 «y se extendió gradualmente por todo el sudeste asiático como una cepa virulenta de gripe», reseñó The Guardian.

Oriana Rivas – Panampost.com

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