Redacción BLesEl arresto y la condena de hasta 20 años de prisión efectiva a cuatro sacerdotes tibetanos, reveló hasta qué punto el régimen comunista chino está decidido a eliminar todo tipo de autonomía en esta región que reclama desde hace décadas vivir de acuerdo con su identidad y sus tradiciones religiosas y culturales.

Un informe recientemente publicado por Human Rights Watch, informó que cuatro monjes tibetanos fueron condenados hasta 20 años de cárcel en juicios secretos, sin evidencia aparente de irregularidades criminales luego de una redada violenta en un monasterio en 2019, que recién ahora se hizo pública.

Según el informe, Choegyal Wangpo, un monje tibetano del monasterio Tengdro, cometió un error garrafal una mañana de finales de 2019 en la que fue a tomar un café a Lhasa, capital y ciudad más poblada de la Región Autónoma del Tíbet (RAT), donde dejó olvidado su teléfono celular en la mesa y se retiró.

En cualquier otro país, lo peor que podría suceder en un hecho como este es regresar y que alguna persona desconsiderada se haya llevado el celular. Pero bajo el régimen del PCCh, las consecuencias fueron mucho peores, básicamente el error se pagó con 20 años de cárcel para el dueño del celular y otros tres monjes que cayeron por estar involucrados en los mensajes que el aparato de inteligencia del régimen detectó en el móvil.

Ciertos mensajes dirigidos a personas en Nepal hallados en conversaciones de WeChat en el teléfono celular, junto a evidencia de una donación de dinero, habrían sido lo que provocó la violenta redada en el monasterio, reportó el informe.

Cabe destacar que desde 1996, está totalmente prohibido tener imágenes del Dalai Lama, quien vive como refugiado en India desde hace más de medio siglo. También mantener contacto con cualquier persona que haya decidido abandonar el país.

Human Rights Watch (HRW) dijo que el caso representa una nueva muestra de la presión ejercida sobre los funcionarios locales en el Tíbet para acabar con la supuesta “subversión política” contra el régimen comunista, incluso cuando no existe ningún tipo de delito confirmado.

“No han salido a la luz informes que indiquen alguna actividad política o disidente por parte de los monjes, aparte de delitos menores de rutina, como poseer fotografías del Dalai Lama en sus teléfonos e intercambiar mensajes con tibetanos en el extranjero, sin indicación de ningún propósito considerado subversivo”, asegura HRW.

La agrupación de derechos humanos se basó en entrevistas con tibetanos fuera de China, medios oficiales, redes sociales y medios de exilio después de enterarse de la redada para reconstruir los detalles disponibles del caso en un informe de 60 páginas publicado el martes.

Tras la investigación determinaron que Wangpo fue arrestado, interrogado y golpeado severamente tras haber olvidado su celular. Luego, las autoridades allanaron su aldea en el condado de Tingri y el monasterio contiguo de Tengdro, arrestando a unos 20 monjes y deteniendo a otros durante meses.

Según los relatos de testigos, los habitantes de la aldea fueron sometidos a sesiones de educación política para “unificar los pensamientos de monjes y monjas” para “seguir al partido”. 

Tres días después del allanamiento, un monje, Lobsang Zoepa, que habría sido ferozmente golpeado mientras estaba detenido, se quitó la vida en aparente protesta, dijo HRW.

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Wangpo fue condenado en 2020 a 20 años de prisión en un juicio que la ONG informa que fue completamente secreto, y en el que no tuvo acceso a las garantías institucionales de ningún tipo más que la defensa. Lobsang Jinpa, Norbu Dondrup y Ngawang Yesh, otros tres monjes considerados cómplices, fueron sentenciados a 19, 17 y cinco años de cárcel, respectivamente.

La RAT es formalmente una provincia que se supone tiene cierta autonomía, pero está desde hace tiempo sujeta a un estricto control por parte del gobierno central del PCCh. Tiene una población de 3,5 millones de habitantes y es la segunda más grande del país después de Xinjiang, con una superficie de más de un millón de kilómetros cuadrados. Eso es aproximadamente la mitad de lo que era el Tíbet histórico, que tiene una cultura y una identidad propias, diferentes de las que provienen del este de China.

El PCCh desde la revolución cultural en la década del 60, no ha escatimado esfuerzo alguno en perseguir buscando suprimir todo tipo de creencia religiosa y espiritual. Actualmente la minoría musulmana en la zona de Xinjiang está siendo perseguida brutalmente en un intento explícito por parte del PCCh de eliminar por completo la cultura uigur. El expresidente Trump clasificó la persecución en enero de este año como “genocidio”, reportó TheBL.

Los practicantes de la disciplina milenaria Falun Gong han sido el blanco de la persecución más feroz realizada por parte del PCCh desde 1999. Acorde a lo reportado por el Centro de Información de Falun Dafa, millones han sido detenidos ilegalmente en prisiones, campos de trabajo y otras instalaciones del régimen chino, donde fueron torturados, drogados, obligados a renunciar a su fe y asesinados. En los últimos años, han surgido denuncias de sustracción forzada de órganos a los practicantes.

Andrés Vacca – BLes.com