Redacción BLes – Un día después que los restaurantes y bares debieran nuevamente cerrar sus puertas para recibir comensales en su interior, los dueños de los locales junto con decenas de comerciantes de otros rubros también afectados, se reunieron en el Times Square de New York para manifestar su descontento con la medida implementada por el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.

La situación de los gastronómicos en el estado de New York no puede ser peor. Los dueños de casas de comidas y bares ya no saben qué hacer para reclamar sobre las medidas impuestas por los gobernantes demócratas que solo se preocupan por el riesgo de contagio del virus del PCCh, pero no tienen en cuenta los riesgos que implica el quiebre de empresas y que sus empleados se queden sin trabajo, con todos los peligros que eso implica. 

En principio, cientos de personas llenaron el Times Square, los manifestantes se mostraron completamente pacíficos a pesar de su terrible situación. La mayoría estaba con carteles en la mano, exigiendo más apoyo de la ciudad y el estado para con la industria gastronómica, según reportó Fox News.

La Asociación de Restaurantes, Bares y Salones Latinos del Estado de Nueva York (NYSRBLA por sus iniciales en inglés) fue quien organizó la concurrida movilización.

El sector gastronómico fue de las actividades más castigadas por las medidas impuestas relacionadas a la prevención de contagios del virus del PCCh en los Estados Unidos. Luego de varios meses de estar obligados a trabajar solo con formato de envío a domicilio, los restaurantes intentaron reformarse para adaptarse a una nueva situación. Luego de varios meses de pandemia, el 30 de septiembre, lograron nuevamente abrir sus puertas, pero la medida duró solo hasta el lunes cuando se vieron obligados nuevamente a cerrar sus puertas.

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La medida fue impuesta por el gobernador Andrew Cuomo en medio de amenazas de rebrote del virus del PCCh, basado en cifras declaradas por los Centros de Salud (CDC) que tienen cada vez menos credibilidad, debido a la enorme cantidad de falsos positivos y a conocidos intereses de algunos sectores de la sociedad que pareciera están fomentando el cierre de comercios y el caos social.

“El comedor interior cerrará en la ciudad de Nueva York a partir del lunes. Las hospitalizaciones no se han estabilizado y con una tasa de infección en aumento y la densidad de la ciudad de Nueva York, esto significa que comer en el interior es un riesgo demasiado alto. Continuarán las comidas para llevar, a domicilio y al aire libre”, fueron las palabras del gobernador Cuomo, las cuales se repitieron por los medios de comunicación deseosos de difundir pánico en la sociedad, a fin de legitimar cualquier restricción por parte del gobierno.

El mismo lunes el gobernador Cuomo advirtió a la sociedad en su conjunto que deberían prepararse para un posible “cierre total”, teniendo en cuenta los supuestos nuevos casos del virus que podrían ser parte de un nuevo rebrote.

Incluso antes de las últimas restricciones, dos tercios de los restaurantes de Nueva York ya dijeron que es probable que tengan que cerrar sus puertas antes de fin de año si no reciben un paquete de ayuda integral para saldar sus deudas y afrontar sus costos, según informó Fox, citando un informe de la Asociación de Restaurantes del Estado de New York.

Realmente New York se encuentra fuera de control en varios sentidos, al mismo tiempo que las autoridades amenazan a los comerciantes, asegurando que serán criminalizados en caso de que abran de forma “ilegal” sus negocios, las protestas por parte de grupos de izquierda como Black Lives Matter y Antifa fueron constantes en todo el estado durante todo el año.

Como respuesta, el alcalde demócrata de Nueva York, Bill De Blasio, anunció lo menos esperado: un feroz desfinanciamiento a las fuerzas policiales de mil millones de dólares, casi un 20% del presupuesto en seguridad. 

Y así es como New York se está convirtiendo en un lugar donde trabajar, estudiar, rezar y pasar tiempo con la familia resultan actividades criminales, pero los manifestantes violentos en las calles son aplaudidos, las drogas son aceptadas y los asesinos son liberados. 

Andrés Vacca – BLes