Redacción BLes –El 27 de octubre, un informe de The Wall Street Journal dio a conocer la historia del arresto y liberación de Meng Wanzhou,  directora financiera de Huawei, que mantuvo en alto las tensiones entre Estados Unidos, Canadá y el régimen chino y que terminó con un acuerdo de canje de prisioneros en 2021, luego de tres años de negociaciones.

Meng Wanzhou es la hija del fundador de la empresa china Huawei Technologies Co, Ren Zhengfei. Como directora, Meng se preparaba para realizar una gira por cuatro países representando a la empresa. En México, después de la reciente asunción del nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, fue invitada como muestra de interés del gobierno para la construcción de las redes 5G en el país, desoyendo las advertencias de EEUU sobre los riesgos de seguridad. 

Poco antes de comenzar la gira desde Hong Kong, la noticia del itinerario llega a los oídos de John Bolton, quien era asesor de seguridad nacional en la administración Trump.

Bolton ordenó el arresto de la directora de Huawei.

Cuando Meng arribo al aeropuerto de Vancouver, en Canadá, el 1 de diciembre del 2018, fue escoltada por dos guardias y su equipaje requisado, reteniendo su computadora, teléfonos móviles y el disco rígido

Uno de los guardias pregunto: “Huawei vendió productos a Irán?”

“Usted cometió fraude, la estamos arrestando, y luego será enviada a Estados Unidos”

Meng fue llevada a la estación de policía, donde fueron tomadas sus huellas dactilares y desde donde realizó la llamada telefónica informando a un abogado de la empresa lo sucedido.

Estados Unidos emitió el pedido de captura por fraude bancario, alegando que Ms. Meng ayudó a realizar negocios entre Huawei y el régimen iraní. La evidencia se basa en una presentación de PowerPoint que ella mostró a un ejecutivo de HSBC en Hong Kong en 2013. La policía de Canadá efectúa el arresto por convenios de asistencia con EEUU.

Al mismo tiempo, en Buenos Aires, los representantes de varios países se reúnen en la Cumbre del Grupo de los 20. Xi Jinping y Donald Trump tenían prevista una cena para negociar convenios comerciales y aliviar las tensiones entre ambos países, después de que Trump mostrará una mayor firmeza a la hora de emparejar la balanza comercial. Bolton era parte del contingente que asistió a la cumbre cuando dio la orden de arresto. Esta acción podría tener efectos negativos en la reunión, aun así corrió el riesgo. Trump no tenía conocimiento de los planes para arrestar a Meng Wanzhou.

Funcionarios de la seguridad nacional estadounidense aseguran que Huawei está ayudando al régimen chino en la formación de una red de vigilancia a nivel mundial. En 2009, el ciberespionaje americano logró infiltrarse en la red de la empresa y descubrió que puede ser usada para recopilar información sensible a la seguridad nacional y ser reenviada al PCCh. El departamento de Defensa aconsejó a las empresas de telecomunicaciones americanas no usar equipos de Huawei.

No solo vieron el peligro dentro del país. Los funcionarios advirtieron que Huawei podría controlar el 80% del mercado en equipos para 5G. La recopilación de inteligencia en países aliados o en organizaciones como la OTAN son una amenaza latente, por lo que la administración Trump inició una campaña para presionar a sus aliados a prohibir los equipos de esta empresa.

La reacción de Xi

El 6 de diciembre, tras su regreso al país, el presidente chino Xi Jinping es informado del arresto de Meng. Según allegados al presidente, Xi se sintió insultado, había terminado de firmar un trato con EEUU para comprar más productos americanos. 

Xi pide que se le proporcione la lista del personal canadiense trabajando en el país. Luego selecciona dos nombres.

Días después, dos ciudadanos canadienses, Michael Spavor y Michael Kovrig son puestos en prisión bajo el cargo de amenaza a la seguridad nacional.

A partir de ese momento, los dos países se enfrentaron durante tres años en una batalla de negociaciones para liberar a los prisioneros, en el marco de una lucha por el control del flujo de información y el liderazgo en el comercio mundial.

En el centro de detención de la ciudad de Dandong, China, Michael Spavor, quien organizaba tours a Corea del Norte, vivió asinado junto a otros 20 prisioneros, durmiendo uno pegado al otro y comiendo poco y mal. Fue sentenciado a 11 años de prisión por espionaje, por unas supuestas fotos incriminatorias encontradas en su teléfono móvil.

Michael Kovrig, quien formaba parte del servicio diplomático de Canadá en Beijing, pasó su reclusión en una pequeña celda sin ventana en el centro de detención Nro.1 de Beijing. Los primeros meses sufrió 10 hs de interrogatorios diarios. Después de 6 meses se le permitió enviar las cartas escritas en prisión a su esposa.

En Canadá, Meng Wanzhou estuvo prisionera en su mansión de Vancouver de 4,2 millones de dólares, y salvo por la restricción de permanecer adentro de 11 p.m a 6 a.m, era libre de cumplir con su rutina de zumba, yoga y compras en las boutiques de alta costura. Todo esto rodeada de su staff que la atendían en todo momento. 

El embajador canadiense, Dominic Barton, trabajó incesantemente en busca de la liberación de los dos canadienses. Mientras del lado americano, hubo intentos diplomáticos para alcanzar un acuerdo, en vano. Un representante del Consejo de Seguridad chino dijo: “Esto no es un asunto de EEUU”. 

Xi Jinping no liberará a los canadienses hasta no ver a Meng Wanzhou en China.

Aflojar la cuerda

Con el arribo de Biden a la presidencia, se vio al problema de los prisioneros como un obstáculo a la restauración de las relaciones con China. 

En un intento por reducir las tensiones, el Departamento de Justicia americano retiró los cargos a cinco investigadores chinos acusados de robar información para el ejército chino.

Poco después, la sub secretaria de estado de EEUU, Wendy Sherman, ofreció un acuerdo con los fiscales estadounidenses. La parte china aceptó, aunque dijo que Meng Wanzhou no admitiría explícitamente haber mentido, solo que las declaraciones que hizo a HSBC eran “falsas”.

 Xi Jinping envió una nota a la Oficina General del Comité Central del PCCh accediendo al intercambio de rehenes.

El 25 de septiembre de 2021, Meng Wanzhou ingresó al mismo aeropuerto donde tres años atrás fue apresada, para tomar un vuelo a China. Al mismo tiempo, se termina la pesadilla para los dos canadienses, mientras abordan el avión en el Aeropuerto Internacional de Binhai que los llevara camino a su casa.

Al día siguiente, dos ciudadanos chino-americanos, los hermanos Liu, fueron beneficiados también del intercambio de prisioneros, y se les permitió regresar a EEUU.

Para evitar que se repitan este tipo de situaciones. EEUU persuadió a 66 países para firmar una declaración contra las detenciones arbitrarias.

Mientras tanto, Huawei, intenta sobrevivir a las restricciones de compra de microchips y a las prohibiciones de venta de sus equipos de 5G en EEUU, Reino Unido, Francia, y ahora Canadá. Google, por su parte, le retiró la licencia para descargar sus software en móviles y tablets.

El 24 de octubre, fiscales de EEUU publicaron cargos contra dos posibles espías chinos por el intento de soborno para la obtención de información clasificada sobre la investigación contra Huawei.

¿Logrará sobrevivir Huawei a tantos frentes de ataque? 

Por Michael Mustapich – BLes.com

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