Redacción BLesLa Arquidiócesis de Nueva Orleans, Estados Unidos, publicó un comunicado para los fieles católicos el pasado 26 de febrero, donde advierte que la nueva vacuna del laboratorio Jonhson & Jonhson está ‘comprometida moralmente’ debido al uso de células de bebés abortados.

En su comunicado, la entidad religiosa explica que ha habido un intenso debate entre los católicos con respecto a ponerse la vacuna contra el virus PCCh desde el aspecto moral y ético debido a que en el desarrollo y testeo de estas se han usado célula de niños abortados.

Las otras dos vacunas de los laboratorios Pfizer y Moderna según la Arquidiócesis, también usan al comienzo células de bebés abortados, pero aparentemente no en la línea de producción, por lo que recomiendan a los fieles optar por estas dos opciones.

“… las dos vacunas actualmente disponibles de Pfizer y Moderna no se basan en líneas celulares de abortos en el proceso de fabricación y, por lo tanto, pueden ser moralmente aceptables para los católicos, ya que la conexión con el aborto es extremadamente remota”, explica el comunicado.

Pero advierte sobre la más reciente vacuna desarrollada por Johnson & Jonhson.

“… la arquidiócesis debe instruir a los católicos que la última vacuna de Janssen/Johnson & Johnson está moralmente comprometida ya que utiliza la línea celular derivada del aborto en el desarrollo y producción de la vacuna, así como en las pruebas”, afirma la entidad católica.

La Arquidiócesis aclara que el ponerse la vacuna para el virus chino es una cuestión completamente personal de los individuos pero al mismo tiempo condena la inmoralidad del laboratorio por desarrollar una vacuna recurriendo a los bebés abortados, alimentando esta industria pecaminosa.

Le recomendamos:

“… la posición de la Iglesia no minimiza en absoluto la mala acción de quienes decidieron utilizar líneas celulares procedentes de abortos para fabricar vacunas”, sentenció la Arquidiócesis, “los católicos deberían optar por recibir cualquiera de esas vacunas [Moderna, Pfizer] en lugar de recibir la nueva vacuna de Johnson & Johnson debido a su amplio uso de líneas celulares derivadas del aborto”.

No es la primera vez que líderes católicos usan su posición en la iglesia para advertir a la gente de fe sobre la relación de las vacunas con la industria del aborto, además de otros efectos secundarios, como muertes inmediatas, o daños severos y permanentes que se han reportado en diferentes partes del mundo.

El arzobispo Joseph F. Naumann de Kansas, presidente del Comité de Obispos de Estados Unidos para Actividades Pro-Vida, también presentó una opinión similar, aunque un poco más moderada en una entrevista con un medio religioso.

“Decimos que es permisible que los católicos reciban la vacuna si deciden hacerlo, y su motivación puede ser positiva, la preocupación por la propagación del virus a los vulnerables de nuestra sociedad… pero no se le debe obligar a hacerlo”, dijo Naumann.

Y agregó: “La gente puede tener buenas razones para no querer vacunarse. Las vacunas de Pfizer y Moderna tienen una conexión remota con líneas celulares que provienen de tejidos tomados de bebés abortados, y es posible que quieran separarse de eso. La gente también puede estar preocupada por los efectos secundarios de las vacunas”.

Según datos del Centro para la Prevención y Control de Enfermedades Contagiosas, a mediados de febrero se reportaron 1170 muertes causadas directamente por las vacunas contra el virus PCCh, a solo dos meses desde que comenzó la vacunación masiva.

En Gran Bretaña fallecieron 143 personas por la misma razón, y en Suecia se reportaron 69 muertes, aunque debido a que algunos gobiernos firman acuerdos de confidencialidad con los laboratorios, es muy probable que algunos datos no estén disponibles para el público y el número podría ser mayor.

Álvaro Colombres Garmendia – BLes.com