Redacción BLes – En julio de este año, una vasta parcela de tierra agrícola en el condado de Levy, Florida, fue adquirida por una empresa con fuertes vínculos al ejército chino, con la intención de instalar un laboratorio experimental de primates, lo que causó gran preocupación en el país.

El laboratorio JOINN, con sede en Beijing, ha comprado 550 hectáreas, por un total de USD 5.5 millones, en el pequeño pueblo agrícola de Morriston. Los animales serán puestos en cuarentena para luego venderlos.

Sin embargo, las leyes locales no permiten el desarrollo de actividades de este tipo, porque el lugar está clasificado como zona residencial forestal/agrícola. Pero, el laboratorio dice que está gestionando una solicitud de rezonificación. 

Por otro lado, ejecutivos y científicos del laboratorio JOINN tienen estrechos vínculos con el Ejército Popular de Liberación de China.

Por ejemplo, el director ejecutivo de productos biológicos, Shusheng Geng, trabajó en el Instituto de Farmacología y Toxicología de la Academia de Ciencias Médicas Militares China.

En este sentido, el gobierno estadounidense está haciendo esfuerzos por mantenerse como líder mundial en la biomanufactura. Y el pasado 12 de septiembre emitió una orden ejecutiva para desarrollar la biotecnología, y estima un gasto de unos USD 2.000 millones, en los próximos cinco años. 

En la carrera por el desarrollo de la biotecnología, China ocupa el tercer lugar en el mundo detrás de la Unión Europea.

Lo que no queda claro es si esta orden ejecutiva está impulsando a empresas extranjeras a invertir en el país, generando riesgos en la seguridad nacional.

En este sentido, algunos críticos creen que es una terrible idea permitir que un adversario, como el régimen chino, tenga la posibilidad de comprar grandes porciones de tierra en el país. Y experimentar con animales que podrían generar la fuga de enfermedades desconocidas.

Hace unos días, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció las medidas que propuso para proteger a sus conciudadanos, y entre ellas mencionó al régimen chino.

“Prohibir a China y a otros países adversarios la compra de terrenos agrícolas y terrenos cercanos a bases militares en Florida”. 

Adquisiciones chinas amenazan la seguridad nacional

En julio de este año, la empresa de alimentos china, Fufeng Group, compró 120 hectáreas de terreno, por un valor de USD 2.3 millones, para instalar una fábrica de procesamiento de maíz. Pero el proyecto está a solo 20 minutos de la base militar Grand Forks, lo que plantea serios problemas de seguridad nacional. 

La adquisición china generó un revuelo y en consecuencia, el 27 de septiembre, 50 legisladores, encabezados por el republicano, Carlos Gimenez, enviaron una carta al presidente Biden manifestando su malestar por la compra de la granja, que podría ser utilizada como central de espionaje. 

“La base militar Grand Forks tiene capacidades excepcionales de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, lo que hace que el terreno recientemente adquirido sea el lugar ideal para vigilar de cerca e interceptar la actividad militar”, escribieron los legisladores.

La carta, no solo advierte de la amenaza para la seguridad nacional, sino también para la seguridad alimentaria. Y pide que el gobierno sea más agresivo en su política contra países adversarios.

No es la primera vez que una empresa china compra grandes terrenos en EE. UU. En abril de 2021, el gobierno de Texas rechazó un proyecto de parque eólico, luego de que trascendiera que la empresa estaba ligada al PCCh, y se encuentra ubicada a pocos kilómetros de la base aérea de Laughlin, donde se entrenan pilotos de la fuerza aérea.

“En mi opinión, es la mayor preocupación de seguridad nacional”, dijo el congresista Will Hurd, 

La infiltración del PCCh en Estados Unidos ha tenido diversas formas, y la adquisición de propiedades por “empresas privadas chinas”, es solo una de sus tantos métodos.

Pablo Nutting Rodriguez – BLes.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.