Redacción BLes – Según un estudio publicado recientemente, la salud mental de los ciudadanos estadounidenses se ha derrumbado durante este año de caos, sin distinguir edad, sexo, ocupación ni niveles adquisitivos, a excepción de un grupo: los que asisten regularmente a la iglesia. 

Acorde a los resultados arrojados por una encuesta realizada por la prestigiosa consultora Galup, la salud mental de los estadounidenses está en su punto más bajo en las últimas dos décadas. 

Desde el año 2001, Gallup ha realizado una encuesta de autopercepción a estadounidenses de 50 estados, como parte de su estudio de Cuidado de la Salud. Los encuestados básicamente deben decir si su propio bienestar mental o emocional es excelente, bueno, regular o malo. La lectura para aquellos que calificaron su salud mental como excelente o buena osciló entre el 81% y el 89% desde que comenzó a realizarse el estudio. Los últimos resultados indican que solo el 76% afirmó lo mismo este año.

Los creyentes practicantes fueron el único grupo demográfico que obtuvo un crecimiento respecto al año pasado entre aquellos que informaron que su salud mental era excelente. Para aquellos que informaron asistencia semanal a servicios religiosos, el 46 por ciento informó que su salud mental era “excelente”, cuatro puntos más que el 42 por ciento del 2019.

Por el contrario, en el resto de los grupos demográficos, los que mencionaron que su salud mental era excelente bajo entre un 8 y 15 por ciento.

Analizando estos datos resulta fácil comprender la insistencia desde los sectores religiosos para considerar los templos como una “actividad esencial”. 

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La iglesia siempre es necesaria para los creyentes, pero ha sido especialmente crítica durante las tribulaciones de un año que incluyó disturbios violentos, una pandemia global y una elección contenciosa, entre otras cosas. 

Si bien el sufrimiento de muchas personas aumentó exponencialmente en 2020, económica, física y espiritualmente, quedó en evidencia que la espiritualidad y la Fe en Dios fue fundamental para aquellos que pudieron continuar asistiendo a sus lugares de culto. 

Por desgracia y culpa de políticos de izquierda, miles de creyentes aún encuentran las puertas de las iglesias cerradas. Para muchos es el único lugar donde encuentran consuelo en un año donde han perdido su trabajo, no han podido viajar para visitar a sus familias y padecen el aislamiento en soledad. 

Sin embargo, los ciudadanos estadounidenses han comenzado a rechazar firmemente las restricciones impuestas para combatir el virus del PCCh que atentan contra las buenas prácticas de libertad religiosa

“A medida que los gobiernos cerraban y reabrían las economías, vimos conflictos cuando las casas de culto enfrentaban limitaciones continuas mientras se permitía la reapertura de bares y casinos”, dijo Caleb Lyman, director de investigación y análisis de Becket Fund (organización sin fines de lucro a favor de la libertad religiosa), al Free Beacon.

El juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, Samuel Alito, se expresó recientemente en la Sociedad Federalista advirtiendo que el derecho a la libertad religiosa está siendo debilitado por ciertos sectores de la sociedad.

El juez advirtió, según reportó BreitBart, que en determinados sectores las libertades religiosas están siendo afectadas y que el virus del PCCh ha despertado tendencias inquietantes que ya estaban presentes, incluso con anterioridad.

Líderes de congregaciones judías en Nueva York y muchas iglesias católicas han recurrido a la Corte Suprema por las restricciones al virus del PCCh que impusieron gobernadores demócratas de diversos estados, que incluyen límites sobre la cantidad de feligreses que pueden reunirse para los servicios religiosos, informó Fox News.

A medida que vemos que el bienestar de la salud mental de nuestros ciudadanos declina día a día y muchos políticos con sus decisiones erradas solo incrementan esa decadencia, hay que reconocer que los conservadores tienen razón, la iglesia y los lugares de culto donde la gente se conecta con su fe, su espíritu y Dios, representan sin duda una “actividad fundamental”.

Andrés Vacca – BLes

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