Redacción BLes – La administración Trump impulsó la semana pasada una revisión del sistema nacional de trasplantes con la intención de “aumentar las responsabilidades y la disponibilidad del suministro de órganos” por medio de supervisar la eficacia en la captación de donantes fallecidos y ofrecer facilidades a los donantes vivos.

Las nuevas medidas quedaron abiertas el martes (17/12/2019) a comentarios públicos durante 60 días –antes de entrar en vigor–, y serían una continuación de las que ordenó implementar el presidente de los EE. UU., Donald J. Trump, para combatir las enfermedades renales en julio.

El mandatario anunció en aquel entonces que su objetivo era combatir la grave escasez de órganos y “hacer la vida mejor y más larga para millones” de estadounidenses, de acuerdo a AP.

Ahora, la ambiciosa iniciativa propone hacer extensivo para el resto de trasplantes, los mismos puntos que el dirigente enfocó en los trasplantes de riñón, en un momento en el que el país tiene una lista de espera de más de 113 000 pacientes de trasplantes, de los cuales mueren unos 20 cada día.

“Nuestro sistema roto de obtención de órganos y apoyo de donantes de riñón cuesta miles de vidas estadounidenses cada año”, denunció el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS, por sus siglas en inglés), Alex Azar.

“Muchas organizaciones de obtención de órganos hacen un trabajo maravilloso, pero algunas no están funcionando tan bien como podrían”, añadió Azar concluyendo: “Dejaremos de mirar hacia otro lado mientras se pierden vidas y haremos responsables a las OPO [agencias de recolección de órganos de fallecidos]”.

Responsabilidades y disponibilidad

Por eso, uno de los puntos sería implementar nuevos controles para las OPO, con el fin de que mejoren su rendimiento ya que, según los informes, algunas llegan a obtener la mitad de donantes que otras.

Cabe mencionar que hasta la fecha, la labor de las OPO no se supervisaba, así que no había forma de saber cuantos donantes potenciales se perdían ni las causas y, por ende, no podían exigirse responsabilidades.

Con las nuevas normativas, el ratio de eficacia de cada OPO se calcularía en base a los registros federales de defunción que reflejan el cómputo general de donantes potenciales en las 58 zonas en que se divide el país.

El otro punto sería estimular, de forma simultánea, la donación de las personas vivas ofreciéndoles los reembolsos de sus salarios así como de los gastos por la manutención de niños o ancianos a su cargo, que conllevara el proceso.

Según se informó, los órganos que proceden de donantes vivos representaron en 2018 un 19% de los 36 529 trasplantes realizados, es torno a los 7000.

Estudios de optimización

En esa línea, un estudio de 2017 realizado por la Universidad de Pensilvania concluyó que si EE. UU. lograba optimizar su sistema nacional de trasplantes podría llegar a obtener hasta 28 000 órganos adicionales.

“Todos los días, veinte estadounidenses mueren esperando un órgano y miles de estadounidenses languidecen en las listas de espera. Eso es inaceptable y representa una oportunidad perdida para salvar vidas y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, determinó el administrador de Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés), Seema Verma.

“Bajo el liderazgo del presidente Trump, CMS está abordando este tema de larga data en el sistema de atención médica al proponer medidas decisivas para elevar los estándares de rendimiento para las organizaciones de obtención de órganos e incentivarlos para facilitar el trasplante de tantos órganos viables como puedan” aunque sean imperfectos, precisó.

“Un órgano imperfecto es mejor que ningún órgano. Para alguien en una lista de espera, eso puede significar la diferencia entre la vida y la muerte”, enfatizó Verma.

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