La Casa Blanca está sumida en una agenda internacional llena de asperezas, entre estas destaca China y su amenaza de anexar Taiwán. Enviar nuevos aviones estadounidenses ayudaría a Taipéi en la defensa de su independencia.

Taiwán, la pequeña pero importante nación insular no tiene relaciones diplomáticas formales con Estados Unidos. La potencia mundial dejó de reconocerlo como el Gobierno legítimo de toda China en 1979 luego de una resolución de la ONU que favoreció a los comunistas en Pekín. Los antecedentes se hacen necesarios para entender que a pesar de no haber lazos oficiales, ambos países mantienen una amplia cooperación en materia armamentística para defender a la isla de la expansión del gigante asiático.

Uno de los temas álgidos en el ámbito geopolítico del año pasado fue precisamente el objetivo que tiene el régimen de Xi Jinping de anexarse a Taiwán. Ante la construcción de islas artificiales cercanas por parte del Dragón Rojo y de vuelos militares agresivos, el Gobierno de la República de China (denominación oficial de Taiwán) reclama su soberanía, pero necesita ayuda.

Por eso en Taipéi están esperando la llegada de unos 66 aviones estadounidenses modelo F16, Block 70, una versión más moderna que servirá para fortalecer una flota aérea taiwanesa desgastada. Una vez que los reciban, se convertirá en una de las flotas más grandes de Asia, según la información revelada por Reuters. La  agencia agregó que Washington estaría buscando acelerar la entrega.

Ganar la disputa es importante para EE. UU. porque si China finalmente anexa a Taiwán, sería una pérdida geopolítica enorme para la Casa Blanca y sus aliados, y una declaración de fuerza de parte de Xi Jinping. Lo más preocupante en este sentido es que nuevos documentos del Pentágono demuestran que la capacidad del equipo militar chino aumentó. Actualmente tiene una amplia ventaja numérica en tropas, barcos y aviones.

Eligiendo el mal mayor

Cualquier persona que analice este tema se dará cuenta que la agenda internacional de Biden no se acomodará de la noche a la mañana. Los ojos de la Administración demócrata están ahora en Rusia, donde los ánimos parecen estar al borde del estallido por una hipotética invasión a Ucrania con más de 127.000 soldados del Kremlin apostados en la línea limítrofe de ambos países. Alrededor de estos hay esfuerzos titánicos de la OTAN y sus miembros para evitar un mal mayor.

Acelerar finalmente la entrega también significaría que Joe Biden está prestando más atención a este conflicto por encima de otros. «Tendrían que decidir que la amenaza de China era más importante que la amenaza de Irán o la amenaza de los rusos», explicó Rupert Hammond-Chambers, presidente del Consejo Empresarial EE. UU.-Taiwán, una organización que fomenta los lazos comerciales, indicó el reporte.

La nueva línea de producción del F-16 de Lockheed Martin en Greenville, Carolina del Sur, tiene varios clientes en cola antes que Taiwán, incluidos Baréin, Eslovaquia y Bulgaria, países que también tienen interés en repotenciar su sistema de defensa.

No hubo comentarios del Departamento de Estado, ni de la Fuerza Aérea de Taiwán, pero esta última detalló que hay un cronograma específico para la recepción de los aviones de guerra.

El informe del Pentágono

El personal total de la fuerza terrestre del el Ejército Popular de Liberación chino (EPL) es 1,04 millones de soldados. De este número 416.000 están en el estrecho de Taiwán, y la isla tiene 88000 efectivos en servicio activo. Una evidente diferencia que no favorece a Taipéi.

Los 6300 tanques del EPL se mantienen en la misma cantidad que en 2019. No obstante, no parece necesario adquirir más si se considera que Taiwán tiene tan solo 800. La relación en cuanto a los submarinos de ataque impulsados por diésel está en 56 contra 33.

Xi Jinping y Joe Biden hablaron en noviembre pasado en una reunión virtual para limar asperezas sobre este y otros temas. Medios chinos habían dicho que Xi Jinping iba a asegurarle que «China se reunificará con Taiwán sin importar el coste».

Es algo que el gigante asiático necesita para fortalecerse a nivel político, pero más importante, a nivel económico por los 3 billones de dólares en mercadería que se transportan al año por el mar de China Meridional, un tercio del transporte marítimo mundial, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

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