Con seguridad, será contraproducente a largo plazo, incluso según los propios economistas del presidente.

La semana pasada, el presidente Biden dio a conocer una propuesta de más de $6 billones de dólares al presupuesto que llevaría a Estados Unidos a niveles de gasto gubernamental e impuestos sin precedentes. Ya hemos hablado de las importantes consecuencias económicas que tendría y de cómo perjudicaría a los estadounidenses comunes. Pero un nuevo escrutinio de la letra pequeña del plan de Biden por parte del Wall Street Journal reveló un extraño detalle que socava aún más sus méritos.

Se supone que el argumento progresista a favor del gasto público es que ayudará a estimular el crecimiento económico. Pero las propias proyecciones de la Casa Blanca admiten esencialmente que sus planes de gasto excesivo no conducirán a un alto crecimiento a largo plazo.

Como informa el Wall Street Journal, el presupuesto de Biden proyecta que el crecimiento aumentará al 5.2% en 2021 y al 4.3% en 2022. Esas cifras son fuertes. Pero luego, según admite la propia Casa Blanca, el crecimiento caerá al 2.2% en 2023 y se desplomará alrededor del 1.9% durante el resto de la década. Estos niveles son sombríos, no el renacimiento que Biden ha prometido.

(Propuesta del Presidente Biden para el año 2022, Oficina de Administración y Presupuesto)

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“La Casa Blanca está admitiendo esencialmente que todo su estímulo monetario y fiscal sin precedentes realmente está siendo un plan sólo para hoy, con poca consideración para el futuro”, escribe el consejo editorial del Wall Street Journal. “Implícitamente admite que el crecimiento que estimula ahora tendrá que ser devuelto más tarde en forma de impuestos más altos o de una política monetaria más estricta, que podría reducir el crecimiento. Esta es la definición de una ‘subida de azúcar'”.

“Esto contrasta con las políticas genuinamente favorables al crecimiento, que buscan crear las circunstancias para la prosperidad a largo plazo”, concluyen. “Crean mejores incentivos permanentes para trabajar e invertir”. 

La acertada analogía de la “subida de azúcar” del Wall Street Journal trae a la mente un conmovedor (y trágicamente aún muy relevante) pasaje del clásico libro de 1946 La economía en una lección, de Henry Hazlitt (el énfasis es nuestro):

“¿No sabe todo el mundo, en su vida personal, que hay toda clase de caprichos deliciosos en el momento pero desastrosos al final? ¿No sabe todo niño pequeño que si come más de los suficientes caramelos se enfermará? (…) …¿no saben el ocioso y el derrochador, incluso en medio de su gloriosa aventura, que se dirigen a un futuro de deudas y pobreza?”

“Sin embargo, cuando entramos en el campo de la economía pública, se ignoran estas verdades elementales”, concluye Hazlitt. Esta ignorancia impulsa el defecto fatal de la “subida del azúcar” que hace que el presupuesto de gasto excesivo de Biden sea seguramente contraproducente a largo plazo, incluso según los propios economistas del presidente.

Brad Polumbo– fee.org.es