Redacción BLesCompañías chinas estatales pidieron la “exclusión voluntaria” del mercado de valores estadounidense, supuestamente por los altos costos y el bajo retorno de ganancias.

Estas empresas son Sinopec y PetroChina, dos de las empresas petroleras más grandes del mundo, la Corporación de Aluminio de China (Chalco), así como China Life Insurance y una subsidiaria de Sinopec con sede en Shanghái.

Desde hace años, la Comisión de Valores de EE. UU. ha estado solicitando a decenas de empresas chinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (NYSE) que presenten la documentación necesaria para las auditorías requeridas por las leyes del país.

Sin embargo, las compañías chinas se negaron a suministrar la información sobre sus estados financieros, alegando que la divulgación de estos datos estaría violando la seguridad nacional de China. 

Las regulaciones de Estados Unidos requieren que las empresas extranjeras que operan en el mercado de valores cooperen con las auditorías exigidas. Durante la Administración Trump, se promulgó la Ley de Responsabilidad de Empresas Extranjeras (HFCAA) que ordena a las empresas extranjeras que comercializan valores en Estados Unidos presenten información específica sobre sus operaciones bursátiles y otros datos durante tres años consecutivos.

En este sentido, para las empresas estatales chinas, ya que son entidades gubernamentales, esta ley exige que presenten además: los nombres de cualquier funcionario del Partido Comunista Chino (PCCh) que sea miembro de la junta directiva de la compañía o de cualquier entidad operativa afiliada; y si la escritura de constitución o cualquier otro documento organizador de la compañía contiene algún estatuto del PCCh o el texto del estatuto.

Además, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) puede requerir que cualquier compañía extranjera presente documentación que establezca que la misma no es de propiedad ni está controlada por una entidad gubernamental desde su país de origen.

En este marco, las empresas chinas están en aprietos, ya que la gran mayoría de ellas están controladas por el Partido Comunista chino (PCCh) y funcionarios del partido ocupan varios cargos directivos. La cantidad de empresas chinas que operan en el mercado de valores de EE.UU. asciende a 270, solo 14 presentaron información a las auditorías requeridas por la SEC.

La nueva Ley de Responsabilidad de Empresas Extranjeras (HFCAA) aumentó más la tensión entre China y Estados Unidos, restringiendo el acceso casi ilimitado a los capitales estadounidenses que tanto necesitan las grandes compañías chinas, presionadas por el PCCh.

Uno de los casos más notables ocurrido recientemente es el de la compañía DiDi, una aplicación para transporte privado de miles de millones de dólares y que está financiada por Uber en China. Cuando la compañía inició el proceso para acceder a la bolsa de valores de EE.UU., la Administración del Ciberespacio de China (CAC), la agencia estatal responsable de la gestión de datos confidenciales, también comenzó múltiples investigaciones sobre la información que DiDi enviaría a la SEC.

DiDi logró la incorporación al mercado de valores, sin embargo, a fines de noviembre del año pasado, la CAC y otras autoridades reguladoras solicitaron a la empresa que se autoexcluyera de las bolsas estadounidense, alegando que se habían violado las leyes chinas de recopilación de datos personales, entre otras razones. 

Como resultado, las acciones de DiDi cayeron un 42 por ciento, el gobierno comunista impuso una multa de 1.200 millones de dólares y funcionarios locales de Beijing comunicaron intenciones de inversión directa en la compañía justo cuando sus acciones estaban en el precio más bajo.

¿Comienza el éxodo chino en el mercado de valores más importante del mundo?

El retiro voluntario de la bolsa de valores estadounidense de las últimas empresas chinas abre la puerta a un interrogante, ¿será el inicio de una “autoeliminación” masiva?

Según publicó South China Morning Post (SCMP), Gabriel Wildau, de la compañía Teneo, afirmó en una entrevista con el medio que las nuevas regulaciones de la Ley de Responsabilidad de Empresas Extranjeras (HFCAA) no dejan brechas legales y que las empresas chinas no tienen salida alguna para evitar el cumplimiento.

“En ausencia de una resolución bilateral, creo que estamos en el camino hacia la exclusión masiva de la lista en 2024… Hasta cierto punto, esta cuestión de la divulgación se ha convertido en un espectáculo secundario [porque] muchos políticos estadounidenses parecen creer que los inversores estadounidenses no deberían financiar a las empresas chinas pase lo que pase”, dijo Wildau.

En este sentido, no solo la nueva ley está cambiando el panorama bursátil en EE. UU., sino que también pone en el centro de la escena internacional las consecuencias del control financiero que ejerce el régimen comunista chino en todo el mundo. 

Las cinco empresas que se retiraron voluntariamente son conglomerados internacionales que representan los intereses más importantes de China en este momento: la provisión de energía, el petróleo, el aluminio como materia prima, y además, los instrumentos financieros como los seguros de vida, de salud y otros. 

La economía china post pandemia no está logrando recuperarse

La pandemia, la política de “cero covid”, los conflictos en las cadenas de suministro, los innumerables desastres naturales que asolaron China, la rampante escasez de divisas internacionales y el surgimiento de nuevas epidemias en varias provincias del país están empujando al gigante asiático a una crisis sin precedentes. 

Con el desempleo en aumento y las medidas covid afectando la vida cotidiana de los chinos, la economía local se está resintiendo. Además, muchas empresas extranjeras han salido de China, y en el proceso, se han llevado varios miles de millones de dólares. La inflación china también está subiendo, impactando en el costo de vida en general.

Las órdenes de Xi Jinping dadas el año pasado en la Conferencia Central anual sobre Economía en Beijing se centraban en lograr la estabilidad, sin embargo, la crisis social provocada por las mismas medidas del PCCh (conocidas como política “cero covid”) está afectando profundamente el país.

La exclusión del mercado de capitales más importante del mundo representaría un duro golpe a una economía china muy frágil, que se tambalea entre el rescate financiero de Evergrande, los castigos económicos a empresas que quieren emanciparse fuera de China y la colaboración monetaria con Rusia.

Gabriela Serrentino –Redacción BLes

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