Redacción BLesUn grupo de legisladores republicanos en el senado de los Estados Unidos, presentó un proyecto de ley que busca sancionar a los funcionarios del régimen comunista chino que continúan poniendo trabas a las investigaciones independientes y/o gubernamentales que intentan determinar el origen del virus del Partido Comunista Chino (PCCh).

El senador Marco Rubio (R-Fla.) lideró la presentación del proyecto acompañado por otros 15 senadores.

El proyecto de ley pretende autorizar una serie de sanciones y restricciones a los funcionarios y científicos chinos a menos que Beijing permita una “investigación internacional creíble y exhaustiva” sobre los orígenes del virus en laboratorios sospechosos en China.

“Durante dos años, el Partido Comunista Chino (PCCh) ha obstruido todos los esfuerzos para descubrir los verdaderos orígenes del COVID-19”, dijo Rubio en un comunicado publicado el 11 de enero.

“Sabemos que el virus se originó en China, sin embargo, los intentos del PCCh de ofuscar la verdad han provocado innumerables muertes y sufrimiento innecesario en todo el mundo”, agregó.

El proyecto de Rubio se presentó bajo el nombre de “Ley de Validación, Investigación y Determinación del Origen del Coronavirus (COVID) de 2020”. El mismo otorga al régimen chino 90 días después desde su promulgación para abrir sus laboratorios para que sean investigados.

En lo concreto, el proyecto plantea que se permita el ingreso de investigadores a los laboratorios de la ciudad de Wuhan, especialmente del Instituto de Virología de Wuhan (WIV), el Centro de Control de Enfermedades de Wuhan y el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, los cuales poseen graves denuncias que indican que de allí podría haberse fugado el virus que logró paralizar al mundo entero.

También se plantea que los investigadores deberían tener acceso a los empleados actuales y anteriores de cada laboratorio, para que puedan aportar información de primera mano, y no como ocurrió en polémicas investigaciones pasadas, donde los investigadores solo se debieron limitar a lo que podían observar en los sitios a los que se les permitía el acceso y si hablar con los trabajadores.

Beijing ha negado que el origen del virus esté relacionado con el WIV y, por el contrario, ha promovido una hipótesis natural del surgimiento del virus, afirmando que este se transmitió a los humanos a través de algún animal, probablemente un murciélago.

Los republicanos, siguiendo las investigaciones de muchos profesionales, han presentado un informe que argumenta que los investigadores del WIV podrían haber manipulado genéticamente el virus, respaldando la teoría de la fuga del laboratorio.

El Comité de Asuntos Exteriores del Senado alegó que se detectó un comportamiento altamente sospechoso por parte del gobierno chino y el WIV antes de que se anunciara oficialmente la existencia de las primeras víctimas del COVID-19 en diciembre de 2019, según informó Fox News.

El 12 de septiembre de 2019, dos meses antes de que el público se enterara de la existencia del virus, se descubrió que la Universidad de Wuhan había preguntado por las inspecciones del laboratorio.

Poco después, la base de datos de secuencias virales del WIV en línea fue erradicada, dijo el medio.

Y durante la noche del mismo día, la instalación empleó servicios de seguridad “para incluir porteros, guardias, videovigilancia, patrullas de seguridad y personas para manejar el ‘registro y la recepción del personal extranjero’”, continuó el informe del Comité.

A finales de 2019, un experto en biología y defensas contra armas químicas, el general de división Chen Wei, fue asignado para dirigir el laboratorio de nivel 4 de bioseguridad del Instituto Wuhan. Un movimiento que, según los republicanos, sugería que el gobierno comunista chino estaba preocupado porque algo no funcionaba bien en el laboratorio de Wuhan.

Andrés Vacca – BLes.com

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