Redacción BLes– Continúan las protestas en Kenosha, Wisconsin, aunque el jueves amaneció nuevamente con calma luego de una noche de protestas pacíficas y sin disturbios generalizados, por primera vez desde el tiroteo de la policía el fin de semana en el que resultó herido de gravedad Jacob Blake. 

Según reportó Reuters, el incidente provocó tres noches de violentos disturbios que incluyeron una ola de decenas de incendios intencionales, vandalismo generalizado, saqueos de comercios y otro confuso tiroteo a raíz del cual murieron dos personas en Kenosha, una ciudad de unos 100.000 habitantes en el lago Michigan, a 40 millas (60 km) al sur de Milwaukee.

Las imágenes del confuso momento que se vivió el martes durante las protestas por el ataque del policía a Jacob Blake, se puede ver a un jóven blanco armado con un rifle de asalto, disparando a los manifestantes que intentaron someterlo, y luego alejándose tranquilamente de la escena, con las manos en el aire y su rifle colgando frente a él.

El vicegobernador de Wisconsin, Mandela Barnes, dijo en una entrevista a MSNBC que el sospechoso, posteriormente identificado como Kyle Rittenhouse, de 17 años, de Antioch, Illinois, era aparentemente un miembro de un grupo de milicias que “decidió hacer de justiciero, tomar la ley en sus propias manos y abatir a manifestantes inocentes”.

Preparándose para una cuarta noche de posibles disturbios el miércoles, el gobernador Tony Evers dijo que estaba duplicando la fuerza de la Guardia Nacional y que había ordenado desplegar a 500 soldados. Paralelamente se impuso un toque de queda desde el atardecer hasta una hora antes del amanecer del día jueves.

De todos modos unos 200 manifestantes desafiaron el toque de queda durante horas después del anochecer, mientras marchaban por las calles de la ciudad. Esta vez durante las protestas no se registraron incidentes mayores, los manifestaban caminaban coreando “las vidas de los negros importan” y “no hay justicia, no hay paz”, mientras que las fuerzas del orden mantuvieron un perfil bajo, sin responder a las provocaciones a pesar de estar prohibida la circulación por el toque de queda.

El ataque del martes por la noche y el tiroteo policial el domingo de Blake, un afroamericano de 29 años que quedó paralizado de la cintura hacia abajo, convirtieron a Kenosha en el último punto focal en la lucha contra la presunta injusticia racial que se ha apoderado del país desde la muerte de George Floyd el 25 de mayo.

Respecto al hecho acontecido el pasado domingo, un grupo de policías se dirigió a un domicilio particular, luego de recibir una llamada proveniente de allí, por violencia doméstica, al llegar al lugar se encontraron en la vereda con Jacob Blake, el presunto “atacante”, a quien intentaron detener pero se negó, luego un oficial identificado como Rusten Sheskey le disparó a Blake mientras sostenía su camisa, después de que los oficiales usaron una pistola Taser sin éxito, dijo el Departamento de Justicia de Wisconsin. Los agentes estatales recuperaron un cuchillo del piso en el lado del conductor del vehículo.

Según reportó Ap News, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos aseguró que enviará a Kenosha más de 200 agentes federales del FBI, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos . 

La Casa Blanca dijo que de ser necesario están disponibles hasta 2.000 efectivos de la Guardia Nacional. El Departamento de Justicia también anunció que la oficina del fiscal de Estados Unidos y el FBI llevarían a cabo una investigación de derechos civiles sobre el tiroteo de Blake, en cooperación con las agencias de aplicación de la ley del estado de Wisconsin.

Andrés Vacca– BLes.com