Después de 6 meses deplorables de Alberto Fernández al frente del Mercosur, ahora le toca a Bolsonaro asumir la Presidencia Pro Tempore para tratar de consolidar los acuerdos de libre comercio que el mandatario argentino tanto rechaza.

En una nueva cumbre del Mercosur, donde el mandatario argentino Alberto Fernández debía pasarle la presidencia pro tempore del bloque a su par brasileño Jair Bolsonaro, los modelos liberales de Uruguay, Brasil y Paraguay volvieron a chocar contra el modelo socialista del kirchnerismo.

Las tensiones ya estaban elevadas dado que todavía estaba fresco el duro intercambio verbal entre Fernández y el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou en torno a la resistencia de Argentina de aceptar nuevos tratados de libre comercio, cuando el mandatario argentino dijo que si Uruguay pensaba que era un “lastre”, lo invitaba a abandonar el bloque. Al final, en la Cancillería uruguaya se tomaron a pecho las declaraciones de Fernández, y ayer anunciaron que el país oriental empezaría a negociar acuerdos comerciales con países por fuera del Mercosur.

Por eso, Alberto Fernández inició hoy la reunión de presidentes del Mercosur con una apelación a la unidad del bloque común, pero también con amenazas a los países que están evaluando divergir del bloque sin abandonarlo.

El discurso de unidad dio paso a durísimas críticas a sus socios, a quienes sin nombrarlos cuestionó por “cortarse solos” a través de esas propuestas y no cumplir con “los contratos fundantes” del bloque común.

“Nuestro compromiso fue la búsqueda del consenso, creemos en el consenso, la columna vertebral del Mercosur. Es respetar la ley de nuestro bloque, su ADN, no podemos renunciar a estos principios, y menos podemos olvidar estas reglas en medio de las disputas comerciales y una cruda competencia en el mundo”, dijo Fernández, mientras reiteró su rechazo a reducir el Arancel Externo Común, que Brasil, Uruguay y Paraguay reclaman bajar de manera drástica, pero se necesita unanimidad.

Fernández fue aún más duro cuando se refirió a la propuesta de Lacalle Pou de iniciar negociaciones con otros países sin el aval del bloque. “Las negociaciones deben iniciarse y concluirse de manera conjunta, las propuestas se basan en el consenso”, dijo, y pidió “estudios de impacto económico“ antes de iniciar nuevas negociaciones con otros países.

“Es a través de más integración, y no menos integración, que estaremos en mejores condiciones de negociar y producir”, agregó Fernández. “No hay Mercosur sin pueblos, y sin oídos atentos al drama de la pobreza, la desocupación, la falta de oportunidades laborales” dijo, y concluyó citando al Papa Francisco: “Tenemos que ser artesanos de la concordia, sembrar el bien, ser profetas de la esperanza. Nadie se salva solo, un Mercosur de corazón solidario es la nave insignia de su estrategia de integración”.

Jair Bolsonaro arrancó su discurso lamentando no haber podido encontrarse personalmente con sus pares, y sin hacer menciones al discurso de Fernández, Bolsonaro redobló la apuesta y reafirmó sus propuestas liberales.

“No podemos dejar que el Mercosur sea sinónimo de ineficiencias, desperdicio de oportunidades y restricciones comerciales”, dijo, y criticó la presidencia temporal de Fernández, asegurando que “debimos haber avanzado en los últimos seis meses en bajar aranceles y nuevos acuerdos comerciales“.

“Brasil tiene apuro”, aseguró Bolsonaro en un tono muy serio y pidiendo que el bloque económico no frene el desarrollo de los demás países por una situación “circunstancial” en uno de sus miembros, en una clara referencia a Argentina.

Durante un discurso de poco más de ocho minutos, el presidente de Brasil afirmó que “estamos en contra de persistir en visiones arcaicas y defensivas” a las que relacionó con la “búsqueda de consensos” que esgrimió Fernández.

Pidió también la “eliminación de trabas, para productos más baratos”, en obvia referencia a los aranceles. “El Mercosur debe ser instrumento efectivo de la promoción de la libertad y la prosperidad para nuestros pueblos”, dijo Bolsonaro, tomando distancia clara de la postura retrógrada del gobierno socialista argentino.

Bolsonaro prometió que ahora en sus 6 meses de presidencia del Mercosur impulsará una mayor apertura comercial, pero recordó que cualquier acuerdo debe tener la firma de los 4 miembros, y que sin Argentina no se puede avanzar.

A su turno, también el presidente Lacalle Pou también optó por un tono conciliador, pero reafirmó su decisión de avanzar en los acuerdos con terceros países.

“Comparto las palabras del Presidente Fernández: queremos un Mercosur más productivista y que dé trabajo, créannos que hacia allí apuntamos, quizá con estrategias distintas, en pertenencia al bloque“, dijo el mandatario uruguayo con un tono más conciliador pero dejando clara su postura en favor a Bolsonaro.

“Uruguay cree en la regla del consenso, vamos a respetar el ordenamiento jurídico vigente, y atento a ese ordenamiento hemos comunicado que Uruguay pretende avanzar en acuerdos con otros países, esto no significa vulnerar ni violentar la regla del consenso. El mundo avanza hacia allá, y no nos va a esperar. Por eso, amigo Presidente, le queremos decir que hacia allá va el Uruguay, ojalá vayamos todos juntos”, dijo hablándole directamente a Fernández.

Hacia el final del encuentro, habló el canciller brasileño Carlos Alberto França, quien detalló el descontento de Bolsonaro a la gestión del Mercosur de Alberto Fernández por los últimos 6 meses.

“El balance de este semestre no está exento de decepción. No se trata de desconocer los avances, sino de rendirnos al hecho de que no logramos consensos en dos temas que más han centrado nuestra atención en los últimos meses: la revisión del Arancel Externo Común y las denominadas “flexibilidades” en las negociaciones de acuerdos comerciales con socios externos”, dijo el Canciller.

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“Ambos temas son elementos ineludibles de la agenda de modernización que viene desarrollando el Mercosur en los últimos años. Ambos responden al propósito de transformar al Mercosur en una verdadera plataforma para incrementar nuestra competitividad conjunta y para una inserción más intensa de nuestras economías en las cadenas productivas internacionales”, concluyó Carlos Alberto, que también lamentó “no haber sido capaces de encontrar una fórmula de consenso para seguir adelante en estos temas”, y anticipó que durante su presidencia “Brasil intentará una eliminación de los obstáculos que aún existen entre nosotros y los que enfrentamos en la economía mundial, bajo el signo de la democracia, la libertad y la prosperidad”.

En el final de la reunión de presidentes, y después de los duros cruces, Bolsonaro trató de distender la situación, recordando que Brasil y Argentina son “pueblos hermanos”.

“La única rivalidad entre nosotros va a pasar en el Maracaná, el sábado”, dijo Bolsonaro, generando la risa de Fernández. El brasileño hasta adelantó un resultado de “5 a 0” a favor de Brasil en la final de la Copa América, y remató agregando que “siempre voy a querer lo mejor para Argentina“.

Redacción Latinoamérica – Derechadiario.com.ar