Redacción BLes– La inteligencia estadounidense desclasificó un documento que muestra la aprobación de Hillary Clinton en la campaña electoral de 2016 para “provocar un escándalo” desprestigiando al entonces candidato republicano Donald Trump al vincularlo con el Kremlin, en el caso conocido como la “falsa colusión rusa”.

La información, desclasificada por el director de Inteligencia Nacional (DNI, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe, contiene afirmaciones de los servicios de inteligencia de que Clinton estaba detrás de la campaña de desprestigio hacia Trump y tenía la intención de usarla para desacreditar a su oponente y distraer a la opinión pública de las acusaciones que tenía en su contra, incluyendo su uso de un servidor de correo electrónico personal para tratar asuntos diplomáticos cuando era secretaria de Estado.

El documento de Ratcliffe fue presentado el 29 de septiembre ante el senador Lindsey Graham (R., S.C.), presidente de la Comisión de Justicia del Senado, quien está llevando una investigación al respecto sobre las posibles irregularidades cometidas por la administración Obama al autorizar el espionaje a la campaña de Trump en 2016. 

En la carta enviada por Ratcliffe a Graham se afirma que el 26 de julio de 2016 Clinton aprobó personalmente un “plan para provocar un escándalo contra el candidato presidencial estadounidense Donald Trump, al vincularlo con Putin y el hackeo ruso al Comité del Partido Demócrata”.

Según el director de Inteligencia Nacional, el entonces presidente demócrata Barack Obama y otros representantes con altos cargos de seguridad fueron informados de las intenciones de Clinton en julio de 2016 por el exdirector de la CIA, John Brennan.

Ratcliffe aclaró que su agencia no pudo confirmar la validez de la supuesta afirmación que Clinton habría aprobado el plan, y que la información se deriva de un “análisis de la inteligencia rusa que podría reflejar exageración o fabricación”.

Asimismo, en la carta se menciona otro incidente posterior que involucra a Clinton: el 7 de septiembre de 2016, funcionarios de inteligencia de EE. UU. enviaron una remisión de investigación al director del FBI, James Comey, así como al subdirector adjunto de contrainteligencia, Peter Strzok, sobre la mencionada actuación de la candidata del Partido Demócrata.

Este personal de inteligencia pedía la investigación al constatar “la aprobación de Hillary Clinton de un plan sobre Donald Trump y los piratas informáticos rusos, para obstaculizar las elecciones estadounidenses, como un medio para distraer al público de su uso de un servidor de correo privado”, se lee en el documento.

“Esta última información proporcionada por DNI Ratcliffe muestra que puede haber habido un doble rasero por parte del FBI con respecto a las acusaciones contra la campaña de Clinton y Rusia”, dijo Graham en un comunicado citado por The Washington Free Beacon.

“Si estas acusaciones son correctas no es la cuestión. La pregunta es si el FBI investigó las acusaciones contra Clinton como lo hizo con Trump. Si no, ¿por qué no?”, agregó.

Como ya es sabido, la administración Obama finalmente ordenó espiar la campaña de Trump en 2016 en base al expediente “Steele”, un dossier que contenía alegatos sobre una supuesta colusión entre el equipo del candidato republicano y el Gobierno ruso.

El FBI abrió formalmente una investigación de la posible colusión entre Trump y Rusia el 31 de julio de 2016, cinco días después de que supuestamente Clinton habría aprobado el plan para difamar a Trump. La investigación se basó en que el asesor de campaña de Trump, George Papadopoulos, supuestamente le dijo a un diplomático australiano que Rusia tenía información dañina sobre Clinton.

Posteriormente se supo que la campaña de Clinton fue la que financió el expediente Steele, el cual fue elaborado por el exespía británico Christopher Steele y fue el que usó el FBI para obtener una orden judicial para espiar al exasesor de política exterior de la campaña de Trump, Carter Page.

El FBI no informó a la corte que Clinton financió el expediente, el cual tenía una serie de errores y omisiones que posteriormente salieron a la luz y que aún se siguen investigando.

Además, el fiscal federal, John Durham, notificó recientemente que la persona que proporcionó la información al exagente Steele, para construir el controvertido expediente, fue investigada por el FBI por sospechas de ser un espía ruso y podía catalogarse como “una amenaza para la seguridad nacional”, hecho que pone en tela de juicio la veracidad del informe.

Asimismo, una extensa y costosa investigación del fiscal especial Robert Mueller concluyó el año pasado de que no hay evidencia de la supuesta colusión entre la campaña de Trump y Rusia.

Miguel Díaz– BLes.com