La caída de la izquierda en la región fue un balde de agua fría para los socialistas, quienes pretendían usar su retórica para ganar más espacios y alinearse con regímenes como el de Venezuela y Cuba

Los planes de una “América plurinacional” de la izquierda se hunden con las derrotas electorales de las primeras contiendas del rally comicial de este año, el cual ya arrancó en Suramérica dándole bofetadas a sus aspiraciones.

El fracaso seguido en las urnas de Ecuador y Bolivia enfrían sus deseos de integración en la región, lo que también les obliga a digerir su estrepitosa caída en los dos países andinos cobijándose discursos huecos.

“Puentes y consensos” es la oferta política que ha lanzado el delfín de Rafael Correa, Andrés Arauz, después de su fracaso en segunda vuelta frente a Guillermo Lasso, quien se alzó con más del 50 % de los votos para ganar la presidencia en Ecuador.

Es una forma de bajar el perfil al momento que prefiere llamar “un traspié electoral”, porque asegura que él representa un “proyecto es de vida y una lucha por el camino de la organización y construcción de un futuro más justo y solidario para todos los ecuatorianos”.

Retórica, patadas de ahogado. No tiene más opción. Aunque hable de “una nueva etapa para reconstruir la patria” ninguna será dentro del Palacio de Carondelet. Sus proyecciones fueron “erradas” y Correa lo admitió en Twitter.

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Divisiones en Perú

A pesar de los resultados en Perú, las rivalidades entre los izquierdistas en este país pudieran estropear esos planes de retomar el poder.

La candidata de sus filas a la presidencia, Verónika Mendoza, quien contó la aprobación y la asesoría hasta del hace poco vicepresidente segundo del gobierno español, Pablo Iglesias, ocupa el sétimo puesto en el escrutinio de este domingo 11 de abril con menos del 7 % de los votos contados quedando así fuera de balotaje en junio.

Es el fruto de las diferencias con el socialista Pedro Castillo, el ganador del primer lugar en las elecciones y con quien Mendoza no logró negociar una candidatura única, porque él la tilda de “oportunista” y le cuestiona que solo “aparece en campaña” y no asiste a la lucha”.

A un par de días de conocerse el resultado aún persisten las rencillas. Ella lo emplaza a esclarecer sus ofrecimientos sobre el manejo de la pandemia, respeto de los derechos de mujeres y el compromiso de una Asamblea Constituyente porque de lo contrario un “acuerdo” será imposible.  En Twitter deja claras sus dudas.

Pésimo panorama

En Bolivia no hay división pero sí desilusiones. Los candidatos del Movimiento Al Socialismo (MAS) para las gobernaciones de La Paz, Chuquisaca, Pando y Tarija cayeron sin contemplaciones ante sus rivales.

El partido perdió terreno en las principales regiones y solo logró quedarse en primera vuelta con tres gobernaciones (Cochabamba, Oruro y Potosí) de las nueve en las que se divide el país, y con solo dos de las diez principales ciudades, Sucre, la capital boliviana, y Oruro.

La promesa de victoria de Evo Morales quedó en palabras y los regímenes de Caracas y La Habana contraídos ante las derrotas electorales en estos puntos estratégicos de Bolivia.

Mancha para el chavismo

Los fracasos en las urnas marcan una pérdida también para el chavismo. Aunque el régimen de Nicolás Maduro depende más de sus aliados fuera del hemisferio que de los pocos que les quedan en el bloque, estas caídas comiciales hunden sus banderas socialistas.

Es un revés innegable cuando el chavismo está ávido de apoyos, sobre todo Maduro, a quien le interesa sumar respaldos para conseguir legitimidad por una vía que no esté ligada a algún tipo de votaciones, luego de consumar el fraude electoral cometido en diciembre para apoderarse de la Asamblea Nacional.

Sin esos apoyos, la posibilidad que tiene el régimen chavista de reducir la presión regional que ejercen Colombia, Chile y Brasil, en conjunto con la oposición democrática en Venezuela es cada vez más cuesta arriba.

La ambición de la reconquista de lo que los socialistas llaman con su típica retórica populista «la patria grande», sigue incrementándose de manera peligrosa aunque con un ritmo desacelerado. Es por ello que no hay que dejar de ver cómo se mueve la cuestión electoral en Perú, Nicaragua, Haití, Honduras y Chile, así como el próximo en Brasil. Aún permanecen varias alarmas encendidas en la región.

Gabriela Moreno – Panampost.com