Redacción BLes– El deceso de la jueza Ruth Bader Ginsburg podría haber allanado el camino para que se dé un giro histórico en la conformación de la Corte Suprema de Estados Unidos.

En efecto, si es confirmada la nominación de Amy Coney Barrett, propuesta por el presidente Donald Trump, el máximo tribunal pasaría a tener una marcada mayoría conservadora. Este cambio podría verse reflejado en los litigios relacionados con las leyes sobre el uso de armas y la interpretación de la Segunda Enmienda.

Para determinar si una ley sobre armas es constitucional o no, Barrett sigue la filosofía denominada “el texto, la historia y la tradición”, la cual se basa en el respeto del texto original y las aplicaciones históricas de la Segunda Enmienda.

Este enfoque contrasta con la línea liberal del derecho llamada “pruebas de equilibrio”, que propone tener en cuenta no solo los derechos individuales sino también el interés del gobierno para modificar las regulaciones sobre la tenencia de armas.

De acuerdo con Joseph Blocher, profesor de Derecho en Duke University, este segundo marco, que es el que predomina hoy, es bastante complaciente con la regulación de armas: solo alrededor del 9% de los procesos judiciales que llegaron a las cortes de apelación, y fueron impulsados por los defensores del uso de armas, han tenido éxito en anular leyes que restringen este derecho.

Pero es aquí donde aparece como alternativa, que está ganando cada vez más popularidad entre los juristas, la doctrina que propone interpretar la Constitución de forma textual. Y, en caso de llegar Barrett a la Corte Suprema, podría proveer a la Segunda Enmienda con un nuevo conjunto de reglas.

En mayo de 2019 en una entrevista, Barrett se enfocó en la importancia de la historia de la época de los fundadores en su análisis sobre la Segunda Enmienda y se describió como una ‘originalista’ (o una jueza que interpreta la Constitución de forma textual).

En efecto, National Review describió a Barrett como una “campeona de (una interpretación) textual” de la Constitución.

Ejemplo de ello es su votación en disenso en 2019 en el caso Kanter vs. Barr, que prohibió a un hombre de Wisconsin poseer un arma de fuego porque había estado preso por un fraude por correo.

En la fundamentación de su decisión, Barrett escribió que la Segunda Enmienda “confiere un derecho individual, íntimamente relacionado con el derecho natural a la defensa propia y no limitado a la participación cívica”.

Barrett indicó que los delincuentes no violentos no deberían estar sujetos a las mismas restricciones de armas que se aplican a los delincuentes violentos. En ese sentido, argumentó que “todas las personas tienen el derecho a tener y llevar armas, pero que la historia y la tradición apoyan el poder del Congreso para despojar a ciertos grupos de ese derecho”.

En este marco, el profesor Blocher señala que la llegada de Barrett a la Corte Suprema podría determinar que los tribunales inferiores empiecen a evaluar las leyes de armas en base a este enfoque de “texto, historia y tradición”, algo que hasta ahora en general no ha sucedido.

“Eso representa un cambio radical en la doctrina”, asegura el experto de la Duke University.

Mark W. Smith, miembro de alto rango en leyes y políticas públicas en el King’s College de la ciudad de Nueva York, explica al Washington Free Beacon que, en efecto, el enfoque seguido por Barrett está en marcado contraste con las pruebas de equilibrio que los tribunales inferiores han empleado hasta el momento.

“Las pruebas de equilibrio son favorecidas por los jueces liberales y los tribunales inferiores de tendencia izquierdista porque sirven como una excusa fácil para eliminar el derecho a poseer y usar armas de fuego”, dice.

“Permite a las jurisdicciones liberales invocar la ‘seguridad pública’ sin ningún apoyo empírico”, sostiene asegurando que este enfoque “erosiona este derecho individual más fundamental [el de la defensa personal]”.

Cabe destacar que Barrett no es el único nominado de Trump que ha adoptado un enfoque de “texto, historia y tradición” en los casos de derechos de armas.

Siendo juez federal en una corte de apelaciones en 2011, el ahora magistrado de la Corte Suprema Brett Kavanaugh redactó una opinión disidente en la que consideró que las regulaciones sobre armas deben enraizarse estrictamente en “el texto, la historia y la tradición”, y no estar sujetas a escrutinio como la consideración de la seguridad pública, algo que -argumentó- compete al Congreso.

Kavanaugh expuso un razonamiento similar en 2015 para argumentar que la prohibición de armas de asalto y el esquema de registro de armas de Washington D. C. entró en conflicto con la Segunda Enmienda.

Solo se requieren cuatro votos de los nueve jueces para que la Corte Suprema acceda a escuchar un caso sobre el uso de armas. De acuerdo a Blocher, el máximo tribunal probablemente ya cuenta con los votos necesarios pero tal vez hasta ahora los casos fueron bloqueados por el juez presidente John Roberts. Barrett.

“Una vez que hay cinco, entonces no importa realmente hacia qué lado se va el juez presidente, habrá con confianza cinco votos a favor de un dictamen para un amplio derecho a tener armas”, indica.

Miguel Díaz – BLes.com