El régimen cubano gasta 1500 millones de dólares en ampliar la capacidad hotelera de la isla cuando el arribo de turistas cayó a mínimos históricos

Beber mojitos, bailar salsa, pasear en un almendrón y bañarse en las playas de Cuba rodeadas de hambre, represión y miseria ya no es de interés para los turistas. La posibilidad de vivir lo mismo sin toparse con los estragos del comunismo sacó a la isla de los itinerarios, y de los cuatro millones de visitantes anuales que reportó en 2019 ahora sólo roza los 500.000. Sin embargo, el castrismo insiste en invertir 1500 millones de dólares para ampliar la capacidad hotelera, mientras 70 % del país vive por debajo del umbral de la pobreza.

El gasto del régimen con ese escenario es absurdo ante la caída de 87 % de los viajeros internacionales. Este derroche o falta de planificación en el presupuesto estatal de la administración de Miguel Díaz-Canel –sólo así puede considerarse– le sumará 8930 nuevas habitaciones a las 77809 que ya existen, según datos del economista Pedro Monreal en Twitter, quien revela que el dictador cubano no ha «informado sobre el origen de la inversión».

Turistas descartan Cuba

La meta del régimen es multiplicar el arribo de turistas a Cuba. Este año esperan dos millones y medio de visitantes, pero Monreal sostiene que si lograra registrar esta cantidad sobrarían más de la mitad de las habitaciones hoteleras porque en 2018 el promedio de visitantes rotando por habitación era de 69, más del doble si se compara con los 32 del último año.

Sobre la cúpula comunista recae la situación porque el turismo está en manos del Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), la empresa más grande de los militares cubanos que manejan las 50 compañías de los sectores más lucrativos. Las probabilidades son mínimas. Cuba ya no figura entre los cinco destinos del Caribe para vacacionar en 2022. Costa Rica lidera la lista con un crecimiento de 30 % y le siguen Aruba, República Dominicana, Jamaica y México.

A este panorama que forma parte del informe Perspectivas del turismo mundial que divulgó la Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) en Filipinas, hace un mes, se une el impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania. El cierre de los cielos de Europa y Norteamérica para los vuelos comerciales desde Moscú como parte de las sanciones tendrá un “efecto negativo”, señala el documento, considerando que los turistas rusos habían aumentado 200 % en dos años, alcanzando una cifra récord 146.151 en 2021.

Un fracaso

Los números del turismo en Cuba no caen solos. Canadá, la comunidad cubana en el exterior (CCE) y Estados Unidos representaron el 49,82 %, 52,44 % y 56,89 % del total de los turistas recibidos en 2018, 2019 y 2020 respectivamente. La dependencia de Cuba de estos tres mercados claves en los últimos cinco años es evidente, pero las arremetidas policiales y judiciales contra la población que exige libertad generan un rechazo total.

La isla ya no encanta desde lejos y desde cerca tampoco. El Hotel Saratoga, uno de los más emblemáticos de La Habana, estalló y quedó convertido en escombros. Hasta ahora se cuentan 43 muertos.

Un presunto escape de gas acabó con sus históricas instalaciones. La desconfianza sobre las edificaciones será otra variable que incidirá a la hora de elegir este destino. Si alguien duda, la española Laura Méndez aclara dudas.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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