En una carta de la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) personalidades de la comunidad internacional, como el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, junto a Isabel Díaz Ayuso, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, así como los exmandatarios Mauricio Macri, Jorge Quiroga y Lenin Moreno, entre otros, respaldan marcha cívica en Cuba.

El grito de “Patria y vida” de los cubanos que retumbará en la marcha por el cambio convocada para este 15 de noviembre en la isla para exigir respeto a los derechos, la liberación de los presos políticos y soluciones democráticas y pacíficas no estará aislado. A ese clamor hoy se unen múltiples voces de periodistas, políticos y académicos de la comunidad internacional, quienes respaldan esas demandas ciudadanas.

En una carta pública emitida por la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, junto a Isabel Díaz Ayuso, presidente de la comunidad de Madrid; así como los expresidentes Mauricio Macri, de Argentina; Lenin Moreno, de Ecuador; Ernesto Zedillo, de México; Jorge Quiroga, de Bolivia; y Alfredo Cristiani, de El Salvador; condenan la “gigante opresión” de la nación caribeña, bajo el dominio del régimen castrocomunista.

En esa misma misiva destacan que Cuba padece la “dictadura más longeva de la historia de América Latina privada de los más elementales derechos humanos”. Incluso, precisan que desde 1952 “los cubanos no participan en elecciones libres iguales y generaciones han sido perseguidas por el ejercicio del periodismo y de la libertad de expresión”.

La comunicación, divulgada en la cuenta de Twitter de la FIL, subraya que “los cubanos tienen derecho a elegir su futuro y sus demandas son legítimas y necesarias para la construcción del Estado de Derecho en la isla”.

Con peticiones

Los representantes de la comunidad internacional que suscriben el documento también incluyen a activistas, filósofos, economistas, senadores y abogados. Entre todos insisten en la liberación de los presos políticos y de conciencia, especialmente arrestados en las manifestaciones masivas del pasado 11 de julio cuando Cuba demostró que está “de pie en la lucha por la conquista de sus derechos y la construcción democracia al igual que lo hizo José Martí para una República con todos y para el bien de todos”.

Amparados en el derecho internacional de la Carta Interamericana de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos, los firmantes anuncian este gesto de solidaridad que potencia la mirada sobre La Habana, después de que el Parlamento cubano llamó a gobernantes y legisladores de Estados Unidos a “escuchar a los amplios sectores de la población que abogan por el fin del bloqueo y la política agresiva contra Cuba, para establecer canales de diálogo y respeto entre ambos países que contribuyan al desarrollo de intercambios y colaboración en áreas de mutuo interés y beneficio bilateral».

Para el Diario de Cuba, esto corresponde a la “habitual estrategia del régimen de victimizarse para culpar a Estados Unidos de las tensiones internas en la Isla”. Sin embargo, las pretensiones no merman el ánimo de los dispuestos a expresar su descontento. «Jamás una iniciativa disidente había generado tal ruido popular en la calle, en las casas y en las redes sociales”, informó El País.

Todo listo

La marcha principal será en La Habana. De ahí se extenderá a siete provincias y replicará en más de 90 ciudades de todo el mundo. “No queremos confrontación, no queremos enfrentamientos entre cubanos”, aseguró el dramaturgo Yunior García, líder del grupo disidente Archipiélago y organizador de la manifestación.

García llamó a participar con toda “la moral de ser patriotas”. Todo indica que tendrá eco y será inevitable que no retumbe en el Palacio de la Revolución de Cienfuegos.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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