Desde 1985 el Comité Central del gobernante Partido Comunista en Cuba, cuenta con una denominada Oficina de Atención de Asuntos Religiosos, representada por funcionarios en cada provincia y municipio del país, que más bien debería llamarse Oficina de la Policía de Asuntos Religiosos.

Como muestra de ello, puede ingresar a “World Watch List 2022“ y consultar los extractos que se encuentran en la sección de Cuba. En el último informe emitido por Puertas Abiertas -organización de vigilancia dedicada a monitorear la persecución de los cristianos en todo el mundo- señalan que  “Durante décadas, las casas de culto han sido la solución para que miles de iglesias evangélicas superen la negativa del gobierno a ingresarlas en el Registro de Asociaciones y permitirles construir sus propios templos”.

“En cambio, estos cristianos han estado adorando y recibiendo la Palabra de Dios en pequeñas células locales basadas en el hogar de un creyente”, añade el texto.

Sin embargo, el evidente recrudecimiento de la persecución religiosa del año pasado en la isla no pasó desapercibido para Puertas Abiertas, pues en el informe de 2022 de la organización, que recoge lo ocurrido en 2021, Cuba finalizó en el puesto 37 de la lista de 50, con un nivel de persecución catalogado como “muy alto”.

Cabe destacar que desde 2012, Cuba no formaba parte de la lista anual de la organización, que incluye, en orden descendente, los 50 países donde es más peligroso viajar, ser cristiano practicante, ya sea evangélico o católico.

Al explicar lo que sucedió el año pasado para que el país caribeño subiera 14 escalones desde su puesto 51 en 2020, la organización señala que “el continuo ascenso es el resultado de medidas altamente restrictivas contra las iglesias consideradas opositoras al régimen, especialmente las iglesias protestantes no registradas”.

Asimismo agrega que “La crisis de covid-19 se ha utilizado como pretexto para obstaculizar las actividades de la iglesia y la comunidad, monitorear a los líderes de la iglesia, realizar arrestos arbitrarios, confiscar propiedades privadas e imponer tarifas de extorsión. Los líderes cristianos de diferentes denominaciones se encontraban entre los arrestados durante las manifestaciones antigubernamentales en julio”.

Hasta cierto punto, esto último es una consecuencia de lo primero. Pues en una reunión el año pasado con ministros católicos y evangélicos, recibieron con aplausos el anuncio de FHRC de que la primera entrada en la nueva categoría de Represores de la Libertad Religiosa creada para nuestra base de datos de Represores Cubanos fue la Sra. Caridad Diego Bello, jefa de la ya mencionada Oficina de Atención de Asuntos Religiosos.

Pero la participación de creyentes laicos y eclesiásticos en las multitudinarias protestas del 11 y 12 de julio no se debió sólo a la represión contra las iglesias, sino también a la conciencia de que no es posible que los cristianos permanezcan en silencio ante los abusos que ha venido sufriendo el pueblo cubano.

Cada vez es más común encontrar en las redes sociales fuertes críticas ─basadas en la autoridad moral del cristianismo─ contra el gobierno cubano.

El país es consciente del poder de convocatoria de tal autoridad, por lo que ─como señala el informe de Puertas Abiertas─ este recrudecimiento de la persecución contra las iglesias constatado en los últimos meses parte de una paranoia dictatorial, un susto que las ha llevado incluso a infiltrarse en grupos cristianos de Whatsapp, para saber si allí podría estar incubando otro 11 de julio.

Lo ocurrido el 11 de julio tomó por sorpresa a ese enorme y bien engrasado aparato de control. Quizá encuentren una explicación a lo ocurrido si sólo aplicaran a la vida secular del cubano de a pie ese pasaje del Evangelio de Jesús que inspiró al asesinado opositor católico Oswaldo Payá a crear su Movimiento Cristiano Liberación: “Entonces conoceréis la Verdad, y la La verdad os hará libres.”

Andrea Rausseo – MiamiDiario.com

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