Aún con las “reformas” aplicadas en los últimos meses por el régimen comunista, la crisis económica y social empeora cada día en el país caribeño sufriendo constantes fallas en los servicios públicos ante la total deficiencia de la dictadura socialista para gestionarlos.

Cuba enfrenta uno de los peores momentos desde el inicio de la crisis sanitaria. A pesar de las medidas promovidas por el régimen comunista para la recuperación económica de la isla, sus habitantes continúan sufriendo ante la escasez de productos esenciales, así como también ante el incremento de contagios que obligará al régimen a aplicar medidas restrictivas.

Varios medios de comunicación independientes han registrado las manifestaciones, críticas de activistas y otros ciudadanos afectados por esta difícil situación a nivel nacional.

Una de las principales denuncias es la falla total en el servicio de energía eléctrica, situación que mantiene en incertidumbre a la población cubana. A través de las redes sociales, los cubanos demostraban su descontento ante este apagón, y algunos de ellos anticipan que este es el preámbulo de una crisis mucho peor.

Aunque el Ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, reconoció que hubo fallas en el sistema eléctrico y posteriormente procedió a “reparar” los daños en la Central Termoeléctrica de la provincia de Matanzas, se siguieron reportando fallas en el sistema, y la población ya se prepara para otro “Período Especial”, el nombre que se le dio en la isla a los primeros años de la década del 90, cuando los cubanos pasaron la crisis más profunda de su historia, sin luz, ni comida ni agua potable, luego de que se cortarán los subsidios de la URSS, por su disolución.

“La empresa eléctrica no tiene capacidad para producir toda la electricidad que el país necesita (…) No es tanto un problema de combustible como de capacidad, pero está prohibido dar a conocer esta información por lo sensible del tema”, declaró bajo condición de anonimato un ejecutivo de la empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) a el Nuevo Herald.

Otra de las principales quejas de la población cubana es la escasez de alimentos en la isla. Días tras día, centenares de cubanos realizan enormes filas con la esperanza de encontrar algunos productos como arroz, carne o aceite. Sin embargo, las políticas de control en la oferta de varios productos persisten, y varios ciudadanos regresan a sus hogares sin poder comprar alimentos.

En medio de este caos, volvieron a aparecer los coleros. Cuando hay personas que no pueden soportar estas largas horas de espera a cambio de nada, y deciden delegar esta acción a otra persona a cambio de una suma de dinero, que por lo general oscila entorno a unos 2 dólares por fila.

Otros coleros hacen las filas no por encargo, si no para recibir y revender la mercancía adquirida en los habituales mercados clandestinos. Una práctica que el régimen penaliza severamente. La respuesta del régimen ante las largas filas para conseguir alimentos ha sido contundente: se sienten “satisfechos” con el sistema.

El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación del régimen cubano Alejandro Gil Fernández, declaró ante medios estatales que dichos acontecimientos “son una expresión de que el régimen no aplica terapias de choque económicas, y de que existe acceso de todos los cubanos a esos mercados”.

No obstante, otro funcionario del régimen culpó a “empresarios privados y estatales con mala actitud” por la escasez de alimentos, y, como no podía faltar, al embargo de Estados Unidos.

También se ha reportado la escasez de medicamentos básicos en varias farmacias del Estado. Los pocos medicamentos disponibles muchas veces terminan siendo acaparados y vendidos de forma ilegal por los empleados de los hospitales.

Varios ciudadanos han captado a funcionarios estatales realizando entregas selectivas en medio de incontables filas.

Al igual que con los alimentos, muchas personas no pueden conseguir los medicamentos que necesitan, una situación de vida o muerte para aquellas personas con enfermedades graves.

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Es por eso que varios médicos han empezado a recomendar a sus pacientes la aplicación de remedios caseros o tratamientos veterinarios para aliviar varias enfermedades, como la sarna.

“El enfermero te vende las jeringuillas y las vitaminas, lo venden todo, incluso hay pacientes que han tenido que pagar la cama para poder ingresar. El servicio gratuito en el sistema de salud cubano es un mito”, declaró una ciudadana afectada que pidió el anonimato.

A pesar de la importante crisis que afecta a Cuba, justificada por los funcionarios como una “falta de de presupuesto”, el régimen comunista anunció que se encuentra en la etapa final para el lanzamiento del primer prototipo de teléfono celular hecho en Cuba, un proyecto que ha requerido millones de pesos de inversión.

Este hecho que ha generado una profunda indignación entre los cubanos, que están con escasez de luz, comida y medicina, pero con un teléfono celular habilitado por el régimen.

Por Derechadiario.com.ar