Redacción BLes – Los demócratas en el Congreso planean introducir una legislación que despojaría a los empleados de 27 estados del derecho a decidir si desean afiliarse o apoyar un sindicato o no.

Esta nueva ley derogaría efectivamente todas las leyes de derecho al trabajo en todo el país que brindan a los trabajadores la libertad de elegir si pagar o no las cuotas a un sindicato -una protección legal crucial- ya que la mayoría de los trabajadores nunca votaron por el sindicato que los representa.

El proyecto denominado “Ley de protección del derecho de sindicación” -patrocinado por el demócrata de Virginia Bobby Scott- incluye varios otros cambios que beneficiarían a los sindicatos.

La legislación además reescribiría la Ley Nacional de Relaciones Laborales para hacer que las “tarifas de participación equitativa” sean legales en todos los estados.

De acuerdo a una columna de Washington Examiner, este beneficio a los sindicatos por parte de los demócratas iría de la mano a la obediencia a los grandes jefes socialistas que respaldan sus campañas.

Es de público conocimiento que los grandes sindicatos de Estados Unidos tienen cabilderos en Washington y en las capitales estatales para promover sus agendas políticas y favorecer a sus gremios, y en tiempo de elecciones seleccionan a qué candidato le ofrecerán su apoyo de acuerdo con el programa de gobierno que proponga.

Según la columna del Washington Examiner, los sindicatos no tienen importancia para la mayoría de los trabajadores más jóvenes y muchos estados en los últimos años han adoptado leyes de trabajo más flexibles para protegerlos del sindicalismo forzado. “Esto es lo que tiene a los demócratas en pánico”.

El “derecho de sindicación” no está realmente amenazado, pero el deseo de los trabajadores de unirse en sindicatos se está desvaneciendo como parte del curso natural de los eventos. 

Los trabajadores que hayan sido legalmente liberados de las cuotas o cuotas sindicales obligatorias, siempre han optado por dejar de pagar. Como resultado, los cheques de pago masivos de los jefes sindicales, las cuentas de gastos y el efectivo para gastar en sus funcionarios demócratas favoritos están bajo amenaza. Esto es lo que los demócratas quieren preservar frente a la elección constante de los trabajadores de estar libres de tales restricciones depredadoras, según la editorial del Washington Examiner.

De acuerdo al mismo medio, los sindicatos enfrentan otros problemas como la relación tradicional empleador-empleado, la cual está sumamente desgastada. Los altos costos y las molestias que las regulaciones y los impuestos han cargado en el empleo tradicional y formal están incitando a más y más empleadores a considerar la automatización. Cada vez más trabajadores salen de la estructura formal de empleo corporativo, haciendo negocios por sí mismos. Se cree que el 36% de la población activa ya realiza dichos trabajos al menos a tiempo parcial, de acuerdo a Forbes.

Kevin Hern, un miembro del Comité de la Cámara de la Pequeña Empresa, escribió para The Hill: “Nuestros trabajadores merecen fuertes protecciones legales que los mantengan a salvo de la coerción injusta o la presión para unirse a un sindicato y pagar sus tarifas solo para mantener su trabajo”.

Los proyectos de ley que apuntalan a los sindicatos y crean mayores ineficiencias no servirán de nada y en realidad acelerarán esta tendencia, forzando una transición demasiado rápida que perjudicará a muchos más trabajadores de los que ayudan.

Según los analistas, cuando se proponga esta legislación en las próximas semanas, probablemente no será aprobada. Pero tampoco debe pasar desapercibida. Los ataques democráticos al derecho al trabajo -en manos de los demócratas cada vez más izquierdistas- solo serán más fuertes, especialmente si continúan sus esfuerzos para romper el estado de derecho.

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