TEGUCIGALPA (Reuters) – Honduras entró el viernes en un quinto día de limbo político, con un recuento de votos de su elección presidencial largamente retrasado que desató disturbios en medio de acusaciones de fraude de la oposición y que probablemente tomará hasta dos días más antes de arrojar un ganador.

La preocupación internacional ha crecido por la crisis electoral en el país centroamericano, que sufre pobreza generalizada, violencia de bandas de narcotraficantes y una de las tasas de homicidios más altas del mundo.

Tanto el presidente y candidato a la reelección de centroderecha, Juan Orlando Hernández, como su rival Salvador Nasralla, una estrella de TV de 64 años, se proclamaron ganadores de la votación del domingo.

Un primer conteo favoreció al opositor con cinco puntos de ventaja con el 57 por ciento de las mesas computadas, pero luego de una pausa de un día y medio, la balanza se inclinó de forma repentina hacia el actual presidente.

El cambio de dirección a favor de Hernández provocó enfrentamientos entre la policía y manifestantes, que dejaron al menos 11 personas heridas.

A última hora del jueves y ante la criticada demora del conteo, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), David Matamoros, atendió los pedidos de observadores internacionales y dijo que el tribunal contabilizaría los votos de 1,031 mesas receptoras pendientes, o aproximadamente el 6 por ciento del total, que tenían irregularidades.

Este conteo se completará en hasta dos días, y le permitirá a la autoridad electoral declarar un ganador definitivo con el 100 por ciento de las mesas procesadas, dijo Matamoros.

Con el conteo regular de las boletas completado, Hernández, del Partido Nacional, tenía una ventaja de menos de 50,000 votos sobre su rival centrista.

Luis Larach, el presidente del poderoso organismo empresarial COHEP, dijo a Reuters que dada la pequeña diferencia de 1.5 puntos porcentuales entre los candidatos, el conteo de votos irregulares sería crucial para decidir el ganador.

“Para mí, todavía está en el aire”, afirmó.

Nasralla, una de las caras más conocidas de Honduras y que cuenta con el respaldo del expresidente Manuel Zelaya -un izquierdista derrocado en 2009 luego de proponer un referéndum sobre su reelección- ha dicho que no aceptará el resultado del tribunal debido a las dudas sobre el proceso de escrutinio.

Zelaya acusó el jueves en una carta al tribunal de “crímenes electorales”, mientras que uno de los cuatro magistrados del TSE señaló “serias dudas” sobre el proceso.

La Organización de Estados Americanos (OEA) pareció haber rescatado la credibilidad de las elecciones el miércoles al obtener declaraciones firmadas de ambos candidatos, prometiendo respetar el resultado final.

Pero unas horas más tarde Nasralla rechazó el acuerdo de la OEA, diciendo que sus oponentes estaban tratando de robarlo. Instó a los partidarios a tomar las calles en señal de protesta.

Se han registrado protestas violentas en el país, donde los manifestantes instalaron barricadas, quemaron llantas y bloquearon autopistas, mientras que varios puestos de peaje de autopistas fueron incendiados. La policía disparó gases lacrimógenos contra manifestantes

Las dudas sobre el proceso han llevado a acusaciones de la oposición de que Hernández pudo haber influido en el tribunal electoral. Matamoros ha pedido disculpas a los hondureños por lo que llamó una falla en los sistemas.

Antes de las elecciones, las encuestas de opinión indicaban que Hernández era el favorito para ganar la votación en el país centroamericano de más de nueve millones de personas.