Entre los condenados está Anyelo Troya, productor del video “Patria y Vida”. El procedimiento exprés del régimen ni siquiera le permitió contar con un abogado para su defensa

Luego de ser apresados, interrogados y acusados, varios ciudadanos cubanos recibieron condenas de entre 10 meses y un año de cárcel. El delito: querer vivir en una Cuba libre. Entre ellos está Anyelo Troya de 25 años de edad, cineasta y productor del video de «Patria y Vida». No le permitieron tener un abogado en el procedimiento exprés que la dictadura cataloga como juicio sumario.

“Mi hijo levantó la mano y pidió permiso muy correctamente y dijo que tenía derecho a un abogado y a ser defendido, y enseguida vinieron para arriba de él y le pusieron las esposas”, contó su madre Raisa González.

La dictadura cubana consolida de esta manera la represión, ahora con sentencias emanadas del sistema de justicia a su servicio. Del total de detenidos solo unos pocos han logrado salir en libertad, el resto sigue tras las rejas, en desaparición forzada o en estado de verificación. Pero desde el Palacio de la Revolución niegan lo que sucede en las calles. «Al igual que las desapariciones forzadas, la tortura no es una práctica en Cuba», declaró el coronel Víctor Álvarez.

Otras 11 personas también recibieron condenas en el mismo lugar que Anyelo Troya. Su madre agregó que “la jueza dictó la sentencia a todos por igual, les dio un año y la privación de la libertad”. El joven en cuestión había salido a filmar, no participaba en las protestas de acuerdo al relato de su familia.

Juicio exprés

El joven de 25 años pasó varios días incomunicado hasta que el pasado lunes 19 de julio informaron a su familia del cargo que pesaba en su contra: desorden público. Una acusación que fue calificada por Human Rights Watch (HRW) como «amplia y abusiva».

Quizás lo más arbitrario de la condena fue la forma en cómo el régimen se apresuró a tomar su decisión, antes de que las víctimas pudieran contar con un abogado. «Nos dijeron que tenía medida cautelar de prisión provisional y sería un juicio directo. Que nos llamarían y que teníamos derecho a abogado», relató el hermano del cineasta, según reseñó la agencia EFE.

Al día siguiente la familia de Anyelo Troya llegó con un abogado a la prisión. Sin embargo, les dijeron que el juicio ya se estaba celebrando en el Tribunal Municipal de 10 de Octubre, en el sur de la capital, a varios kilómetros de distancia.

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«Llegamos corriendo con el abogado y el juicio ya había concluido. Le juzgaron sin abogado. Había 12 muchachos en el mismo juicio sumario y solo dos tenían abogado porque los padres se enteraron a tiempo», aseguró. El portal cubano El Toque Jurídico arroja luces sobre este proceso arbitrario:

«Los juicios sumarios son considerados por la teoría cubana como juicios de ‘jurisdicción sin acción’. O sea, son juicios donde no es necesario que esté presente ni un fiscal ni un abogado. El sumario es el proceso perfecto para que los acusados, mucho más si son juzgados por ejercitar un derecho constitucional, sean silenciados».

Las sentencias apenas comienzan

Este es solo el primer grupo de sentenciados, pero podrían ser muchos más, considerando que solo 98 de los casi 600 detenidos están en libertad, según el reporte de Cubalex, el cual ha sido replicado por Human Rights Watch.

Un activista de derechos humanos de nombre Dixan Gainza Moré permanece en huelga de hambre en la tercera unidad policial de Monte Carlos desde que fuera detenido el pasado domingo 11 de julio, señaló Cubanet.

No obstante, el dictador Miguel Díaz-Canel aprovechó su reciente acto político en La Habana para esbozar mentiras, diciendo que su régimen «no reprime al pueblo» o que «son falsas» las imágenes que circulan por redes sociales. Pero las pruebas de lo contrario están a la vista. En ese argumento se han mantenido, negando lo que la población cubana, organizaciones y organismos internacionales están denunciando.

Oriana Rivas – Panampost.com