Redacción BLes– En una entrevista con el New York Times, el principal consejero económico de Biden explicó cómo será el plan económico del candidato a presidente demócrata y declaró que Biden tiene un nuevo enfoque a la globalización, lo que impactará severamente en la manufactura estadounidense, reportó Breitbart.

Ben Harris dijo que el exvicepresidente intentará una nueva estrategia hacia la globalización: “Es poco probable que la administración Biden siga imponiendo aranceles a amigos y enemigos por igual, desplegando herramientas proteccionistas de manera más estratégica y disciplinada”, dijo Harris.

Y agregó que: “Biden no está ciegamente a favor del comercio, pero no quiere apartarse del mundo como lo ha hecho el presidente Trump. Lo que el vicepresidente propone es un nuevo enfoque de la globalización, en el que no apoyamos todos los acuerdos comerciales con el argumento de que cuanto más comercio, mejor”.

Pero el récord de los más de 30 años de Biden en la política explican mejor los resultados de la globalización que cualquier otro ‘nuevo enfoque.’

En los años ‘90 Biden apoyó el Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (NAFTA) y el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio, como también la normalización de las relaciones comerciales con el gigante asiático.

Como resultado de esto, los Estados Unidos perdió 5 millones de puestos de trabajo en manufactura y el cierre de al menos 50.000 de fábricas en suelo estadounidense.

Otros de los enfoques globalistas de Biden fue la promoción del TPP (Asociación Transpacífica) que incentivaba a las corporaciones a mudar sus industrias y mano de obra fuera del país. 

A unas semanas de haber asumido como presidente, Trump eliminó la Asociación Transpacífica y se deshizo del tratado de libre comercio de Norteamérica reemplazándolo con el UMSCA, protegiendo así varios aspectos de la economía estadounidense que habían sido descuidados con NAFTA.

Además, Trump impuso tarifas de hasta un 25% sobre 250 mil millones de importaciones chinas, para evitar que el país se continúe inundando de productos chinos más baratos que destrozan la economía local. También redujo la carga impositiva de las empresas y la población en general, lo que impactó positivamente en los ingresos de los americanos.

En la vereda opuesta, las propuestas de Biden como presidente incluyen, un recargo del 10% que afectaría a las empresas con sede en los Estados Unidos con un costo adicional si venden sus productos fabricados en el extranjero en el mercado estadounidense, y eximir a las empresas extranjeras que venden sus productos fabricados en el extranjero en el mercado americano.

La manufactura es vital para la economía de los EE. UU., ya que cada trabajo de manufactura mantiene 7,4 empleos estadounidenses adicionales en otras industrias. Por eso, está claro que cualquiera sea el nuevo enfoque que Biden tiene en mente, definitivamente no es el camino hacia la prosperidad.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com