En pleno año electoral Bolsonaro logró cumplir con la promesa de reducir el precio del combustible, algo que afecta a todos los hogares. Lo hizo quitándole presión fiscal tanto al consumidor como al productor, al tiempo que atendió a las necesidades particulares de los transportistas.

Dos años de paralización económica, ahora exacerbado por la guerra entre Rusia y Ucrania, son algunos de los motivos por los cuales en el mundo entero hay crisis. Sin embargo, Brasil se encaminó en una senda distinta. Con Jair Bolsonaro a la cabeza, se apostó por la libertad, mientras los demás se confinaban. También hubo reducción de impuestos, entre otras medidas, que trajeron una recuperación económica a niveles prepandémicos. A ello se le suma el reciente anuncio relacionado con una baja en el precio de gasolina.

Y es que a partir del 20 de julio el precio medio de venta de la gasolina de Petrobras a las distribuidoras se redujo de 4,06 reales a 3,86 reales por litro, una reducción de 0,20 reales por litro; alrededor de 0,037 dólares por litro. Esta reducción del 5,18 % hará que Brasil tenga una de las gasolinas más baratas en el mundo.

Para lograrlo, el gobierno ha reducido de manera considerable los impuestos federales sobre la gasolina y el etanol hasta fines de 2022. En total, los cargos por PIS/Pasep, Cofins (Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social) y Cide (Contribución para la Intervención en el Dominio Público) fueron llevados a cero.

«La nueva reducción en el precio del etanol hidratado (alcohol) en las gasolineras se debe en gran medida a la Ley 14.292/2022, que permitió la venta directa de plantas a las gasolineras, eliminando la intermediación de las distribuidoras», explica Bolsonaro.

Es decir, al hacerlo redujo además la burocracia. Y no termina ahí. Al menos 13 productos bajarán de precio gracias a la reducción de impuestos a cero o bien reducidos del 2 % al 6,5 %. Aplica también a la importación de medicamentos que contienen olaparib, utilizados en el tratamiento del cáncer de mama, ovario y próstata.

Apoyo a gasolineras, taxistas y camioneros

Para implementar las reducciones en los precios de los hidrocarburos, el primer paso fue llevar el combustible con descuento a las gasolineras. Y lo hizo sin despreocuparse de las necesidades de los transportistas. Al contrario, mientras en el resto de la región e incluso en Europa, hay paralizaciones por parte de transportistas, en Brasil se brindó apoyo. Emitió ayuda a camioneros, vales de gasolina y asistencia a taxistas.

A su vez, el gobierno aprovechó una PEC (Propuesta de Reforma Constitucional) para otorgar beneficios específicos. Propuso la creación de un bono de camionero de 1000 reales por mes (118 dólares), un aumento duplicado en el bono de gas y un aumento en Auxilio Brasil (antes Bolsa Familia) de 400 a 600 reales (100 dólares) mensuales.

En pleno año electoral Bolsonaro logró cumplir con la promesa de reducir el precio del combustible, algo que afecta a todos los hogares. Lo hizo quitándole presión fiscal tanto al consumidor como al productor, al tiempo que atendió a las necesidades particulares de los transportistas.

Mientras la región se vio empobrecida por la paralización económica, durante la pandemia, Brasil volvió a ser una de las 10 mayores economías del mundo. Y logró que las exportaciones superen las importaciones. Así pudo abastecer a su población y producir lo suficiente para venderlo. El superávit rompió un récord histórico tal que Brasil desplazó a Argentina como principal exportador de carne.

Ahora, en medio de la bonanza, los brasileños podrán contar con ahorrar en combustible, ya que mientras en el resto del mundo se encarece, en Brasil baja el precio de la gasolina.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

 

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