El único cambio que se produce es que ahora hay “escasece”, “pobreze” y “desemplee”, aseguró el mandatario brasileño.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se burla del lenguaje inclusivo en Argentina. En cuanto no sirve para abordar problemas reales y atenta contra la identidad de la nación. El país vecino está atravesando una situación económica devastadora, la moneda está devaluada y el hambre pulula, sobre todo en la primera infancia. Pero el gobierno de izquierda «progresista» prioriza el plano ideológico en lugar de las soluciones concretas.

«Lamento la oficialización del uso del «lenguaje neutral» por parte de Argentina. ¿Cómo ayuda eso a su gente? El único cambio que se produce es que ahora hay «escasece», «pobreze» y «desemplee». Que Dios proteja a nuestros hermanos argentinos y los ayude a salir de esta difícil situación», lamentó Bolsonaro.

«Buena suerte a los que creen que estas son las pautas más importantes para un pueblo. Mi compromiso es seguir reduciendo la violencia, creando un ambiente propicio para la generación de empleo, acelerando el crecimiento de nuestra economía y defendiendo los valores sagrados de nuestra patria», agregó.

Paralizar la economía produjo hambre en la región

Y así ha sido hasta ahora. A diferencia de la región, que optó por la paralización económica durante la pandemia, Brasil no ha parado de crecer. Ya advirtió hasta la ONU que la pandemia del hambre sería peor que el coronavirus y así fue. Pero Brasil ha sido la excepción. Si bien ha sido duramente criticado por el elevado índice de casos de Covid-19 en su país, estadísticamente han sido bajos.

Del total de 33,890,428 contagiados, 32,511,634 se han recuperado. O sea, más del 95,93 % de los contagiados se han recuperado. Asimismo, los casos fatales rondan los 679,063, una cifra alta sin duda. Pero si se compara con una población de 212,6 millones es menos del 1 % de la población (0,3 %).

Mientras, la economía ha despuntado. Brasil fue el primer país en el continente que superó los niveles prepandémicos. Es decir, mejor que febrero del 2020. A su vez, Brasil

En cuanto a la violencia, como bien señala Bolsonaro, bajo su administración disminuyeron los crímenes violentos.

Bolsonaro redujo la violencia combatiéndola

«Logramos la mayor reducción de homicidios de la serie histórica en 2019 y la tasa de violencia más baja en 15 años en 2021, a pesar de que los ‘expertos’ pronosticaban un aumento de la violencia en mi gobierno. En 2022 los índices siguen cayendo. En caso de que fuera al contrario, ¿de quién sería la culpa?», celebró Bolsonaro en su cuenta de Twitter.

Por ejemplo, en Río de Janeiro fueron más los delincuentes abatidos por la policía que civiles inocentes que murieron por parte de criminales.

Es decir, Bolsonaro optó por soluciones reales, no discursivas. Por eso, agregó otra crítica a la ideologización de la política en su reciente burla al lenguaje inclusivo. «En Brasil, la izquierda también parece obsesionada con destruir nuestros símbolos patrios. De hecho, esta es solo otra forma de dividir el país, irrespetando su cultura y tradiciones. El respeto se gana con carácter, con trabajo, con valores, no con esas tonterías».

Atacan los símbolos patrios, priorizan el globalismo

Quedó demostrado cuando una deportista sobresaliente quiso celebrar el triunfo de la selección femenina de fútbol con la bandera de la nación en la espalda. Pero no le permitieron, dado que es considerado propaganda política a favor de Bolsonaro. Dado que el mandatario ha usado los colores patrios en su campaña electoral.

Así lo reprocha Eduardo Bolsonaro, su hijo, el diputado más votado de la historia de Brasil. Al puro estilo espartano reclama entre comillas: «¡Esto es Brasil!». De la mano de la campaña de elección y ahora reelección de Bolsonaro padre está «Dios encima de todo, Brasil encima de todos». En dicho mensaje está implícito la lucha contra el globalismo y consigo agendas que subyugan a la nación y consigo los símbolos patrios.

Desplazan a la mujer en el deporte

Reclama cómo, además, en nombre de una supuesta inclusión, se excluyen los símbolos patrios. Y se incluye a hombres en deportes femeninos que las terminan desplazando. Esto se fue con cada vez mayor frecuencia. Mujeres deportistas quedan relegadas en el podio y su lugar es ocupado por hombres que se declaran mujeres trans. Y si una de ellas se atreve a cuestionarlo, queda excluida de redes sociales como Twitter.

De manera que la supuesta inclusión en el lenguaje excluye a las mujeres en el deporte, a los símbolos patrios y no afronta los problemas reales. Pero no es una cuestión meramente argentina. Ahora que Ecuador tiene la peor desnutrición infantil de Sudamérica (segunda en el continente después de Guatemala), sus legisladores están debatiendo si cambiar «sexo» por «género» en el documento de identidad.

Por eso y más, Bolsonaro se burla del lenguaje inclusivo. Pues no soluciona los problemas de la nación. Al contrario, impone una agenda ajena a ella. Cambia el lenguaje, cambia la cultura y no beneficia a la población sino que crea conflictos nuevos. Y sobre todo invierte el sentido de prioridad. Relega a los más necesitados y crea nuevas víctimas, afectadas por palabras, mientras en la nación abunda la escasez, la pobreza y el desempleo. Temas que Brasil combate, mientras donde impera el «lenguaje inclusivo» quedan relegadas en importancia.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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