El guerrillero colombiano «Jesús Santrich», contaba con “una alta protección” del régimen venezolano según la denuncia de FundaRedes, por eso la ONG asomó la teoría de un supuesto pedido del bloque Gentil Duarte a cambio de los rehenes.

Puede que la muerte de Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias «Jesús Santrich», marque un antes y un después dentro de las FARC, más aún dentro del grupo «disidente» la Segunda Marquetalia que lideraba junto a Iván Márquez. Sin embargo, a la par de la muerte del guerrillero surgieron hallazgos de cómo extendió su poderío dentro de Venezuela y el supuesto motivo de su muerte.

La muerte del líder de la Segunda Marquetalia fue confirmada por el ministro de Defensa colombiano, Diego Molano. Medios locales completaron la información al señalar que habría ocurrido durante un enfrentamiento contra la Guardia venezolana.

Dada la movilización que el guerrillero tenía dentro de Venezuela, el director de la ONG FundaRedes, Javier Tarazona, asomó una teoría que podría incluir un posible intercambio para la entrega de los ocho militares secuestrados recientemente en Apure, bajo la custodia del bloque adversario Gentil Duarte.

«Esa tesis de que guardias nacionales estarían asesinando a Santrich, el único justificativo que tenemos es que el bloque de Gentil Duarte le haría ese petitorio a las Fuerzas Armadas a cambio de los ocho rehenes».

Para sustentar su argumento, Tarazona aseveró que la entonces movilización de Santrich dentro de Venezuela contaba «con una alta protección inclusive de quienes hoy ostentan el poder». Recordó que el propio Nicolás Maduro lo ha invitado a reunirse en Miraflores.

El Gobierno colombiano coincide con las denuncias de la ONG venezolana. En reiteradas ocasiones ha asegurado que después de abandonar el acuerdo de paz, Santrich se refugió en Venezuela en compañía de otros disidentes, entre ellos alias «Iván Márquez».

Santrich en Venezuela 

Pero previo al suceso, Santrich estaba actuando a sus anchas en territorio venezolano según la reciente denuncia de la organización. Durante los últimos días se movilizó en los estados Zulia, Amazonas, Barinas, Miranda, Guárico, Bolívar, Caracas y Apure. En esta última entidad se desató un nuevo conflicto armado desde el 21 de marzo, provocando miles de civiles desplazados, militares muertos y secuestrados.

«Los estados Apure y Zulia son entidades donde hay dinámicas de Santrich, al igual que Guárico, donde hemos denunciado importantes pistas clandestinas y donde se desarrolla un anclaje con carteles de varias partes del mundo y en las que habría compromiso del bloque de Santrich y Márquez para la garantía de la actividad del narcotráfico».

El director de la ONG mencionó la zona popular ’23 de Enero’ ubicada en Caracas, donde además de la presencia de Santrich —denunciada también por la oposición venezolana— registraron «adoctrinamiento y preparación de milicianos pertenecientes a su bloque guerrillero».

Los rastros de la guerrilla 

Hace pocos días, la Corte Suprema colombiana aprobó el pedido de extradición del guerrillero hacia Estados Unidos. La justicia dio idas y vueltas liberándolo par de veces hasta que desapareció. Dos años más tarde, aprobó el pedido.

Sin embargo, quedaron rastros de sus pasos en la frontera colombo-venezolana. Precisamente FundeRedes denunciaba la existencia de un laboratorio clandestino de droga en el municipio Jesús María Semprún, estado Zulia, que fue desmantelado a inicios de mayo por la Guardia Nacional.

Tarazona lamentó la presencia de estos grupos armados en territorio venezolano que afectan a la población civil debido al conflicto por el control del territorio para cometer actividades ilegales.

Se calcula que existen más de 228.000 armas desaparecidas en el Venezuela, una denuncia hecha por la ONG ante la Fiscalía General de Venezuela. Este armamento habría sido entregado a los grupos paramilitares y parte pudiera estar siendo usado en el conflicto que se desarrolla en la frontera.

El control por el Esequibo 

Santrich ya no está más. Sin embargo, la guerra parece seguir entre los grupos «disidentes» de las FARC llegando incluso a una disputa por el Esequibo.

«La aspiración que tienen hoy las FARC y el ELN de tomar el territorio del Esequibo la alertamos a la comunidad internacional y a la región», dijo Tarazona, quien aprovechó reclamar la presencia de la ONU y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en los estados fronterizos.

El control de este territorio no solo traduce en un conflicto aún mayor, con más víctimas de por medio, sino también en «una justificación de que un territorio que está justamente en reclamación terminaría siendo tomado en este momento por los grupos terroristas ELN y FARC», sentenció el director de la ONG.