El mandatario colombiano pretende subsidiar a jóvenes sumidos en la delincuencia a cambio de que estudien. Pero eso no garantiza que no vuelvan a delinquir dejando ver un marcado contraste con el programa “Ser Pilo Paga”, donde los mejores estudiantes de bajos recursos podían acceder a universidades de calidad.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, no solo ha emitido órdenes para suspender la captura y extradición a integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), eliminar las fumigaciones con glisofato contra cultivos de cocaína o prohibir los bombardeos en zonas tomadas por grupos guerrilleros. En aras de promover su «estrategia de paz total», continúa recurriendo a medidas que se ve lejos de acabar con la criminalidad en el país.

En este sentido, anunció su intención de pagar a jóvenes criminales para sacarlos de la violencia a cambio de que estudien. Petro le llama «un cambio de recursos para no entrar o dejar de estar en bandas». Para hacerlo, deberá emplear una inversión millonaria superior al billón de pesos para los 100.000 jóvenes que salgan beneficiados. El monto, sería de 800.000 pesos colombianos por cada uno. Es decir, casi 200 dólares que saldrán del bolsillo de los ciudadanos con la nueva reforma tributaria.

Sin embargo, el programa llamado «Jóvenes en Paz» dista mucho de otro tipo de iniciativas que realmente promueven la educación entre los jóvenes. El contraste con el programa de Petro está reflejado en aquel conocido como «Ser Pilo Paga» promovido durante la presidencia de Juan Manuel Santos. A través de créditos condonables, brindaban apoyo a los mejores estudiantes con menos recursos económicos para que ingresaran a  universidades colombianas.

En consecuencia, bajo la presidencia izquierdista de Gustavo Petro, los estímulos económicos parecen ir dirigidos para aquellos que van contra la ley, no para quienes la respetan. Para el exviceministro del Interior y de Justicia de Colombia, Rafael Nieto Loiza, se trata de una «pésima pedagogía la de pagar por no delinquir».

200 dólares para subsistir

El término «pilo» es usado coloquialmente en Colombia para describir a una persona con agudeza mental e inteligencia. De ahí viene el nombre del programa «Ser Pilo Paga». Allí se establecían los requisitos de alto puntaje y la culminación de la carrera para conseguir un crédito 100 % condonable que financiaba todo el valor de los estudios.

En las tres primeras convocatorias «se adjudicaron 31971 cupos a estudiantes de 990 municipios de todos los departamentos del país», reseñó en 2018 el Ministerio de Educación colombiano. Bajo la presidencia de Iván Duque el programa fue reemplazado por otro llamado «Generación E» con características similares.

Pero las cosas cambian cuando se habla de criminales y de entregarles directamente dinero en lugar de incentivarlos a estudiar. El programa «Jóvenes en Paz» de Petro para «sacar a los jóvenes de la delincuencia» tampoco es nueva. La aplicó cuando fue alcalde de Bogotá de 2012 a 2015 para unos 10000 jóvenes. Ahora pretender dirigirla a todo el país sacando los fondos de los contribuyentes y en consecuencia, aumentando el gasto público sin resultados redituables.

El Departamento de Protección Social (DPS) dirigido por Cielo Ruquinse, supervisará el nuevo programa. Aún así, la propia funcionaria reconoció a RCN que con el monto de 800.000 pesos «por lo menos se satisface unas mínimas condiciones de subsistencia». Es decir, admite que el monto es bajo (el salario mínimo en Colombia llega al millón de pesos). Pero a su juicio, ese dinero permitiría «saciar esos niveles de extrema vulnerabilidad de cara a la criminalidad». En pocas palabras, el monto no alcanza para sobrevivir. Con eso el gobierno de Petro pretender persuadir a criminales.

Sin estrategias contra la violencia

Petro insiste con que el programa «Jóvenes en Paz» se “tendría un motor fundamental para disminuir la tasa de homicidio». Agregó durante un discurso que espera disminuir la violencia en general «en las zonas de mapa de calor de los municipios y ciudades más violentas del país”.

Pero cumplir ese objetivo será complejo. Sobre todo con el resto de decisiones que el mandatario está tomando en materia de narcotráfico y guerrillas excusado en su «perdón social». Por lo pronto, en sus primeros 30 días de Gobierno se duplicó el número de muertes violentas por día.

Todavía no hay una estrategia formal de lucha contra el narcotráfico, ni se han implementado las políticas de su programa de gobierno en materia de seguridad. Sin embargo, Petro tiene la intención de entregar pagos a jóvenes criminales.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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