Por primera vez desde su llegada al poder hace 20 años, el candidato de Uribe no alcanza la segunda vuelta en Colombia. El ballotage será el 19 de junio.

Como predijeron todas las encuestas y con la derecha dividida, el comunista y ex guerrillero Gustavo Petro salió primero en las elecciones generales de Colombia de este domingo, con el 40,3% de los votos, pero no le alcanzó para ganar en primera vuelta e irá a ballotage.

En frente tendrá un candidato difícil. A pesar de que muchas encuestas anticipaban una segunda vuelta contra el candidato del conservador Equipo por Colombia, que tuvo el respaldo del histórico ex presidente y senador Álvaro Uribe, Fico Gutiérrez obtuvo el peor resultado de la historia del uribismo.

Fico obtuvo solo el 23,9% de los votos, y quedó en tercer lugar, perdiendo el cupo en el ballotage contra Rodolfo Hernández, un empresario multimillonario con discurso en contra de la casta política y considerado ampliamente como el outsider de esta elección, quien sacó 28,2% de los votos.

El ballotage se llevará a cabo el próximo 19 de junio, y verá un enfrentamiento inédito en la política colombiana. Ninguno de los dos candidatos son respaldados por los históricos Partido Conservador, Partido Liberal o el Centro Democrático.

La izquierda alcanzó su mejor resultado electoral en la historia de Colombia, país que cabe recordar es el único de Latinoamérica que nunca fue gobernado por un partido afiliado al Foro de Sao Paulo.

Sin embargo, la traición del ex presidente Juan Manuel Santos al uribismo, le dio una pata en el poder a la izquierda con el acuerdo de paz de 2016 que desarmó, en teoría, a la guerrilla de las FARC.

Por su parte, desde la llegada al poder de Uribe en 2002, Colombia siempre estuvo gobernada por gente de su círculo íntimo. Uribe puso a Santos en 2010, y también fue Uribe quien apoyó a Iván Duque en 2018. Pero estos últimos 4 años han sido tan desastrosos para el uribismo, que por primera vez en la historia, el apoyo de Uribe no logró ni siquiera que el candidato pase a segunda ronda.

Rodolfo Hernández: ¿El Trump Colombiano?

Muchos medios han rápidamente apodado a Hernández como el “Trump colombiano“, y ciertamente algunos parecidos existen, aunque sus agendas son incomparables.

Ambos se hicieron millonarios en el sector privado con una exitosa carrera en la construcción. Hernández es el dueño de Constructora HG, una empresa del rubro que le ha dado una fortuna valuada en 100 millones de dólares.

A su vez, Hernández tiene un discurso muy fuerte contra la corrupción y la delincuencia, y ha hablado en múltiples ocasiones de “drenar el pantano” de Bogotá. Incluso ni siquiera participó de los debates presidenciales, ya que dijo que no quería pararse al lado de “dos corruptos de la casta política”, en referencia a Petro y Fico Gutiérrez.

No usa el lenguaje típico de la política que tiene cansados a los colombianos. Durante la campaña ha acusado a sus detractores de “sinvergüenzas“, “atracadores“, “ladrones“, y hasta “drogadictos“. Consultado al respecto, aseguró sin titubear: “Uso malas palabras porque es espontáneo, porque soy natural, porque aquí en las reuniones de amigos hablamos así“, dijo en el medio local Minuto 30.

Con 77 años, su única incursión política previa había sido en 2016, cuando se presentó y ganó las elecciones para alcalde de Bucuramanga, una ciudad del norte de Colombia extremadamente próspera y con una de las bases electorales más de derecha del país.

Allí, sin embargo, hizo un gobierno con una economía muy enfocada en la asistencia social. Desde la alcaldía ordenó construir miles de viviendas, colegios, parques, zonas deportivas, alumbrado público, infraestructura para la movilidad y centros culturales.

Ahora, en su agenda, propone bajar el IVA del 19% al 10%, reducir la nómina del Estado y eliminar algunos impuestos impopulares como el 4×1.000. Pero también dice que impulsará los subsidios a las personas menos favorecidas y y creará un subsidio para bajar las tarifas de los peajes.

Hace poco confirmó que rechaza de cuajo el fracking en Colombia, en un reciente debate presidencial sobre economía, Hernández dijo que sí continuaría con el desarrollo de pilotos de proyectos de exploración por fracking “en caso de que estos cumplan las condiciones ambientales”.

Se opone al aborto, pero apoya la legalización de la marihuana, aunque dice que creará centros de atención para adictos a las drogas, incluso diciendo que en Colombia se “produce la mejor” del mundo.

Sin lugar a dudas, Hernández no es comparable con Trump, quien tiene una agenda más sólida hacia una derecha de libre mercado. Para el contexto latinoamericano, tal vez sea mejor compararlo con figuras como Nayib Bukele en El Salvador, Franco Parisi en Chile, o Rodrigo Chaves en Costa Rica.

Uno de los temas que tal vez más preocuparon al electorado de derecha es su postura frente a las FARC. Hernández es una reconocida víctima de la guerrilla comunista. Las FARC secuestraron y torturaron a su padre y el ELN, secuestró y asesinó a su hija en 2004, incluso hizo campaña públicamente en 2016 en contra del acuerdo de paz. Sin embargo, ahora dijo estar de acuerdo con el cumplimiento de los pactos firmados entre el Gobierno y las FARC, y añadió que quiere extenderlo con el ELN.

“Yo he dicho y me comprometo a que esta guerrilla se adhiera al compromiso que se hizo con las FARC, lo que pasa es que no lo han hecho cumplir y el Gobierno no ha cumplido en su totalidad. Yo le pondré un otrosí al ELN para que acepte esas condiciones y firme, porque yo no puedo trasladar la tragedia mía al pueblo colombiano. Colombia necesita es tranquilidad para poder trabajar”, sentenció el candidato.

En su plan de gobierno, explica este “otrosí” como un mero trámite administrativo, que no necesitará de armas “nuevas mesas de negociación que impliquen interminables conversaciones” ni de un plebiscito. Esto ha generado el rechazo en una buena porción de la derecha colombiana, y una buena parte del casi 24% de Fico puede explicarse por ello.

De cara a la segunda vuelta, se espera que las fuerzas de centroderecha y el uribismo le brinden su apoyo a Hernández, tal vez exigiendo una postura más firme frente al ELN a cambio de apoyo electoral.

Fuente: La Derecha Diario

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