El escenario es complejo. Hasta el momento nadie puede asegurarse la victoria en la primera vuelta para las presidenciales. Aunque Petro continúe con una ventaja importante, apenas a partir de este lunes comienzan a definirse las posiciones en el votante antipetrista

Hablar de un ganador indiscutible en la jornada electoral de este domingo en Colombia es aventurado, simplista y engañoso. Nadie puede negar que la extrema izquierda agrupada en el Pacto Histórico de Gustavo Petro consiguió irrumpir en el Congreso con la mayor cantidad de curules conseguidos en su historia. Pero tampoco se puede pasar por alto que el respaldo al exguerrillero del M-19 parece tener un techo. En su comando de campaña esperaban más. Si bien los números conseguidos mantienen vivas sus aspiraciones y a sus seguidores motivados, el objetivo de hundir a los sectores de centroderecha para avanzar en la carrera por la presidencia con mayor comodidad no lo logró.

El escenario es complejo. Hasta el momento nadie puede asegurarse la victoria en primera vuelta. Aunque Petro continúe con una ventaja importante, apenas a partir de este lunes comienzan a definirse las posiciones en el votante antipetrista. Pese a la baja aprobación del presidente Iván Duque, la coalición de partidos que han apoyado su gobierno mantiene en conjunto la mayoría en el Senado. En la Cámara de Representantes ganó protagonismo el Partido Liberal como bisagra ante la dispersión de fuerzas.

Otro resultado electoral clave fue el de la consulta del Equipo por Colombia. A pesar del poco tiempo de campaña y de que las encuestas mostraban un escenario más reñido, en la coalición de centroderecha nació un nuevo liderazgo nacional que no debe subestimarse. El exalcalde de Medellín, Federico (Fico) Gutiérrez, surgió como la revelación de estas elecciones. Con más de dos millones de votos mostró su músculo político para intentar aglutinar a los votantes que dicen: “Por cualquiera menos por Petro”.

Es aquí donde se debe evaluar una serie de factores que tumban los análisis erróneos y simplistas que afirman que, por ejemplo, “Petro arrasó”, como tituló la agencia EFE y cientos de medios republicaron la información sin el más mínimo cuestionamiento. Podrían desmontarse al menos tres lecturas engañosas que la izquierda y los medios funcionales a sus intereses han hecho del resultado electoral de este domingo en Colombia:

  1. Gustavo Petro no fue el gran ganador. Lo primero que hay que aclarar es que no hubo un gran ganador en estas elecciones. Evidentemente, Petro no iba a desperdiciar el resultado favorable para presentarse como el vencedor indiscutible que tendría un pie en la Casa de Nariño. En su discurso triunfalista y un tanto arrogante se atrevió incluso a decir que ganará la presidencia en primera vuelta. Pero eso no es lo que dicen los números. Las expectativas en su coalición eran mayores. En el Senado consiguió quedar en igual número de escaños que el Partido Conservador (16 cada uno), mientras que en la Cámara de Representantes fue superado por el Partido Liberal con 32 curules frente a 25 del Pacto Histórico. Y en cuanto al respaldo directo a Petro, la consulta mostró que su voto duro sigue siendo prácticamente el mismo de hace cuatro años. En ese momento consiguió en la primera vuelta un total de 4.855.069 votos. Ahora ganó la candidatura de su coalición con 4.487.551. Es decir, 367.518 votos menos. Adicionalmente habría que tomar en cuenta que la participación total en la consulta de su coalición, incluyendo los votos hacia los otros cuatro aspirantes, se ubicó en 14,95 % del padrón electoral. Un techo bajo si se toma en cuenta que las fuerzas de la extrema izquierda ya están cohesionadas en torno al denominado Pacto Histórico. Otro factor a considerar es el hecho de que en la segunda vuelta en 2018 Gustavo Petro logró capitalizar alrededor del 75 % de los votos del centroizquierdista Sergio Fajardo. En esta oportunidad Fajardo vuelve a ser el abanderado de este bloque pero mucho más desdibujado, pues la consulta de la coalición Centro Esperanza apenas consiguió una participación total de 5,88 %.
  2. La centroderecha no ha sido derrotada. Es evidente que hubo una reducción en el número de escaños en el Congreso para partidos como el Centro Democrático y Cambio Radical. Pero por otro lado, una organización política tradicional de derecha como el Partido Conservador logró aumentar su representación, subiendo de 14 a 16 curules en el Senado y de 21 a 25 en la Cámara de Representantes. Los conservadores son, sin duda, la bisagra que permite a la centroderecha seguir siendo la fuerza ideológica con mayor representación en ambas cámaras a pesar de la pérdida de cinco senadores y 16 representes que tuvo el partido del expresidente Álvaro Uribe. En términos porcentuales, los partidos de centroderecha (Conservador, Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la U y la coalición Mira – Colombia Justa Libres) suman 48,21 % de los votos. En la consulta del Equipo por Colombia participaron un total de 4.142.937 electores, equivalentes a 10,67 % del padrón electoral. Sin embargo, esto no representa a todo el votante de centroderecha. Hay otros dos candidatos alineados con el antipretismo que no participaron en las consultas. Se trata de Rodolfo Hernández y Óscar Iván Zuluaga, quienes tendrían, según la más reciente encuesta de Invamer, 13,1 % y 8,4 % de preferencia, respectivamente.
  3. La izquierda está lejos de dominar el Congreso. El avance de la extrema izquierda aglutinada en el Pacto Histórico es indiscutible. De tener cuatro senador subió a 16, y de seis representantes a la Cámara trepó a 25. Sin embargo, si sumara a la centroizquierdista coalición Alianza Verde y Centro Esperanza apenas llegaría a 30 escaños en la Cámara alta, y si consiguiera además la adhesión del centrista Partido Liberal no superaría los 45. En lo que respecta a la Cámara de representantes, las posibilidades crecen, pero todo sigue siendo incierto. Consiguiendo una probable alianza con los verdes, Comunes (FARC) y los partidos minoritarios, los izquierdistas podrían alcanzar 59 escaños. Si además consigue en su totalidad el apoyo de las 16 “curules de paz” correspondientes a las víctimas del conflicto armado, estaría llegando a 75 del total de 187 asientos, es decir, aún lejos de la mayoría simple. Es por ello que ya Petro lanzó la propuesta de crear un “Frente Amplio Democrático” para alcanzar la “mayoría absoluta del Congreso”. Eso significa que la izquierda tiene posibilidades numéricas de controlar la Cámara baja, pero para eso requiere sumar todas las fuerzas distintas a la centroderecha, y esto incluye al Partido Liberal. Vale recordar que en la composición del actual Congreso hay cuatro partidos que suman 32 representantes que tomaron la decisión de no alinearse ni con el gobierno ni con la oposición. Entre estos están los liberales. En el Senado el escenario es mucho más cuesta arriba. Simplemente lo números no le alcanzan.

José Gregorio Martínez – panampost.com

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